sábado, 10 de octubre de 2009

El cuerpo es un animal extinto


- Tu manera de ser, el carácter de una persona, es mi debilidad, igual que la creatividad. Eso para mí está por sobre los cánones de belleza. No necesito adaptarme si lo que amo es la selva, la sangre.
- ¿Y cuál es mi modo de ser, según tú, que me has visto desnuda y dormida?
- Eres un animal. No te has criado como ser humano racional. Eres de contacto, y al mismo tiempo lo intangible te convierte en roca o magma; con todo y letras.
- Puede ser que sí. Siempre seremos duales.
- Eso de "desnuda y dormida" me descolocó un poco...
- Jajajajaja.
- Me descuartizas.
- No va necesariamente junto, eh. Es dormida o desnuda; dormida y desnuda; desnuda y despierta; dormida y vestida... ¿Ves? Podemos generar antítesis y simulacros.
- Siempre la antítesis ha sido parte de tus texturas pues; no sólo la piel.

viernes, 9 de octubre de 2009

Oximorón



Ahora
en vez del cuerpo
estoy desnudando
mis lugares
trascendentales.

jueves, 8 de octubre de 2009

Tu hebra roja


¿Qué hago?

¿Dónde dejo
todo esto
que tengo encima?

Elegía de danza contemporánea


(A veces dramatizo
el martirio
de mis jaulas
sin peces)

(La biografía es un tejido de nombres)


Ximena
Roscala
Leonor
Carolina Pilar Evelyn Camila
Alejandra Octavio Jorge
Blanca Silvia
Gustavo Ema
Coque Perla Panda
Angela José Miguel Tomás Gonzalo
Oscar Aurelia Oscar
Rainer Kerouac
Mauricio Gladys Lalo Paola
Carmen Francisco Cindy
Rafa Dorito Jack Timi Chocolate
Mireya Gladys Tania Antonieta
Sebastián
Ivonne Claudia
Ramiro
Andrés Gustavo Erika
Ruth Tatiana Mariajosé Patricio Carla
Yanet Loreto
Karla Daniela Marlene Víctor Ricardo
Diego Sol Luisa Patricio
Daniela Cristian Ximena
(el chico de diseño)
Claudio Rodrigo Gabriel
(el chico del paraguas y Lacan)
Nathalie Mago Giovanni
(el chico del metro)
Cristian Andrés
Juan Pablo Juan Bú Mike Wasawsky Sullivan
Mariela Malú Eugenia
Eugenia Pablo Álvaro
Diego Andrés
Juan
Juan Pablo Gonzalo Mauricio
Felipe Millie Jackson Pollock
(las chicas enamoradas de mí)
Javier Maritza Bruno
Pipi Maga M Agus Miguel
Delfina Lucas Vicente Leo
(los chicos enamorados de mí)
...

Influencia en el buen o mal presagio





Recortar los nombres de mi vida

Reescribirlos en una servilleta de papel

Desplegarlos como un origami

Morderlos con los dedos
y con los dientes.

Varánido


Entonces vimos
cómo le sangraban las encías
porque la carne le cubría los dientes
al triturar cadáveres ajenos

Un cartílago
un hueso pineal
y vaya a saber una
qué otras taxonomías:
herbívoros
carnívoros
indulgentes
abusivos nervios compuestos
y médulas
y frotes

La carroña
que los dientes trituran
Los dientes la moldean
porque la carroña es una masa
una greda
una promesa de construcción
siempre y cuando sea entibiada
por una arcada
-putrefacta ductilidad del deseo-

(Hay tantos caníbales
y cadáveres
para ser devorados)

Incluso antes
de toda esta merma
la carne violeta gime
Hay grasa
hay una célula de aceite

Entonces vimos
cómo le sangraban las encías
porque la carne le cubría los dientes
incluso contra su propia voluntad.


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*Este animal es un reptil cazador al acecho (carnívoro oportunista) y carroñero que, para matar, no tiene que atrapar a su presa, sino que basta con que la muerda una vez, ya que su saliva tiene enzimas anticoagulantes y hasta 82 tipos diferentes de bacterias que provocan una paralización y una septicemia en su presa, que muere a las pocas horas. Entonces, el dragón de Komodo sólo tiene que seguir el rastro de su presa, y comérsela. Para mayor eficacia de su mordedura, por evolución, los varanos de Komodo han desarrollado una dentadura compuesta por largos dientes curvos que poseen su borde cóncavo posterior ligeramente aserrado, esto y la gran fuerza que cada unos de estos dientes puede ejercer (provocando heridas casi "quirúrgicas" ya que la mordedura total de la mandíbula de un varano de Komodo es relativamente modesta, mientras que la presión de cada uno de sus dientes es muy fuerte) facilita la profunda penetración del mordisco atravesando la piel y gran parte de la musculatura de la presa con lo que contamina rápidamente la sangre de la víctima así como la debilita por la hemorragia.
Luego de haber acechado y mordido a su víctima, que por lo general suele tener un tiempo suficiente como para huir gravemente herida hasta cierta distancia, los varanos de Komodo siguen su rastro aprovechando su lengua bífida que -como en el caso de los ofidios- les permite un sentido del olfato direccional (comparable al de una visión estereoscópica); luego al encontrar a la víctima agonizante la devoran. Cuando sus víctimas son grandes éstas son devoradas por varios dragones de Komodo al mismo tiempo; estos reptiles pueden ingerir el cuero, los huesos y hasta las pezuñas de sus presas.
Los dragones de Komodo pueden alcanzar una velocidad equiparable a la del trote humano (unos 20 km/h) pese a sus patas cortas y cuerpo bastante pesado y macizo, para llegar a "trotar" poseen una excelente capacidad aeróbica ya que el corazón de estos animales en tales circunstancias puede dividirse en solo dos ventrículos (como si fuera el corazón de un ave) lo que le da más eficacia aeróbica, tal eficacia se refuerza al poseer estos animales un dispositivo óseo en su alargado cuello que les permite expandir el ancho de su traquea y así poder inhalar y exhalar con gran eficiencia el aire que respiran.
Generalmente se movilizan en grupos de 2 a 10 dragones. Este varano es el mayor superpredador de su hábitat por lo cual (excepto el humano) su mayor rival sería otro dragón de Komodo.
Las luchas entre machos puede ser una mera demostración de fuerza, o un combate en serio. Los dos adversarios se levantan sobre sus patas traseras, normalmente aguantándose sobre el otro contrincante, y se arañan, se dan coletazos o se muerden.
Los dragones de Komodo no muestran demasiada actividad durante las horas de máximo calor del día, convirtiéndose en auténticos cazadores en las horas crepusculares e incluso a primeras horas de la noche. Se han registrado carreras de corta distancia para atacar a algunas presas que han superado los 20 kilómetros por hora, aunque siempre en pequeñas distancias, utilizando de modo más efectivo el ataque por sorpresa, normalmente junto a fuentes de agua. Los adultos en su hábitat natural se alimentan con cabras, cerdos, jabalíes, ciervos, perros y búfalos, aunque han llegado a matar y a comerse a las personas, en especial a los niños.20 Los jóvenes se satisfacen con ratas, pájaros, pequeños lagartos e insectos.
Dentro del agua, estos reptiles muestran unas excelentes cualidades natatorias, llegando a desplazarse entre islas con extraordinaria facilidad.
Recientemente, científicos de la Universidad de Melbourne han encontrado un complejo sistema de glándulas productoras de veneno en el cráneo de los dragones de Komodo. El veneno de esta especie provoca una severa pérdida de sangre causada por un agente anticoagulante que posee y provoca un 'shock' en la presa que termina por matarla. Se trata de un compuesto muy similar al de muchas serpientes.

*Fuente: Wikipedia (que se disculpa por la mala redacción)


miércoles, 7 de octubre de 2009

.


El deseo engendra el deseo. Su memoria como una enredadera adhiere los canales donde la sangre hirviera. Después palpita el pulso acelerado ensanchado el circuito del púrpura fluido que nos une: te alimentas porque yo te alimento de mi aire respiras y si duermes la onírica visión que te atormenta la asimilas de mí en mi cinema.
Mariela Dreyfus. Pez.

lunes, 5 de octubre de 2009

(Si mira el sol es porque llora)



Alicia es un verbo
adicto a mi ventana.

Póstumo:


Conciencia
de una raigambre
inacabada.

*


Carolina,



voyeur de abalorios
muertos.

.

...


La mujer no es sencillamente lo "otro", en el sentido de algo situado más allá del horizonte masculino, sino lo "otro" íntimamente relacionado con el hombre como imagen de lo que él no es y, por lo tanto, un recordatorio constante de lo que sí es. El hombre, consiguientemente, necesita de este "otro". Aun cuando lo desprecie, está obligado a dar una identidad positiva a lo que considera como no-cosa. Además de que su ser depende parasitariamente de la mujer y del acto que la excluye y la subordina. Una razón por la cual dicha exclusión es necesaria es que la mujer, después de todo, no puede ser tan totalmente "otro". Quizá sea signo de algo que se halla en el hombre mismo y que el hombre necesita reprimir, expulsar más allá de su ser, relegar a una región tranquilizadoramente desplazada más allá de sus propios límites definitorios. Quizás lo que esté fuera también en alguna forma se encuentre dentro, quizá lo extraño sea también íntimo, de manera que el hombre necesita vigilar la frontera precisa entre uno y otro terreno con el cuidado que acostumbra porque siempre puede ser violada, porque siempre ha sido violada y porque es mucho menos precisa de lo que parece.


Terry Eagleton. Una Introducción a la Teoría Literaria.

Valdivia


Algo hay en esta ciudad
que me revienta en pedazos
cada vez que la enfrento
y sin embargo sonrío
porque aquellos fragmentos
son crisálidas
que me entretejen
con su carnalidad.

sábado, 3 de octubre de 2009

*


Llévame a Lisboa.


Constrúyeme con los labios
una certera alucinación.

(No hay nada plenamente presente en los signos)


Caminar por el cuerpo
de un dromedario
que cree que todo significado
tuvo un punto de origen
inmutable o más o menos fijo.

Caudal


No sé qué soñé
si es que alguna vez
me permití arrojarme
a esa libertad del inconsciente.

Pero déjame decirte
que tus calles
son la envidia de mi escritura;
ese placer que sangra
mientras el morbo
me incita
a capturarlo en fotografías.

.


Deber encontrar.

En esto
ha de existir algo
que efectivamente
retorne al origen.

(Lo que para algunos parece obvio, para otros no lo es)


No hay concepto que no se encuentre enredado en un juego sin término fijo en torno a la significación, horadado por fragmentos y marcas de otras ideas. De este juego o movimiento de los significantes salen ciertos significados a los que las ideologías sociales elevan a una situación privilegiada, o que se convierten en centros en torno de los cuales otros significados están obligados a girar.



Terry Eagleton. Una Introducción a la Teoría Literaria.

viernes, 2 de octubre de 2009

Ximena:


A mí tus muertes
me cercenaron la vida.