miércoles, 8 de abril de 2009

Sin vidrios

Capturar el momento
en que me hice hilo
para deshacerme
en tu boca.

Acertijo nocturno

Tus labios de piedra pómez
suavizan los recovecos
para el tacto.

martes, 7 de abril de 2009

PADRE: Ruptura e Institución del nombre

Pero justamente como padre eres demasiado fuerte para mí, en especial porque mis hermanos murieron jóvenes, las hermanas llegaron mucho tiempo después y yo tuve que soportar solo los primeros embates; era demasiado débil para eso.

(...)

De todos modos, éramos tan diferentes y esta diferencia nos hacía tan peligrosos el uno para el otro, que si alguien hubiera intentado de antemano calcular la relación que habríamos de tener, yo, un niño que se desarrolla lentamente, y tú, hombre realizado, habría supuesto que me aplastarías bajo tus pies sin que quedaran restos míos en ninguna parte.


Franz Kafka. "Carta al Padre"

Gladys González y Eugenia Prado

Gladys González y Eugenia Prado

Franz Kafka. Máscara Veneciana. Huérfanos con Barroso

Arder (en) la institucionalidad

Quemar un recoveco del nombre

Leonardo Quezada, encendiendo la dinámica del poder

"Mi padre soy yo"

Lectura poética colectiva en torno a la marca del padre


Colectivo de Arte Moda y Pueblo.
Intervención pública. Sábado 4 de abril. Carnicería Punk, Puente Huérfanos, Iglesia Santa Ana, Barroso, Moneda, Panamericana Sur, el cuerpo, el fuego, la ausencia. ("Mi padre es castigo")

Salar

(Será porque hoy día pienso en ti
y el sol mece
tu cuerpito mojado)

(Sobre la poesía teilleiriana y sus antepasados surrealistas)


El hombre se totaliza, se integra, calma, se hace fértil y feliz cuando (y sólo entonces) se completa el proceso de individuación; cuando el consciente y el inconsciente han aprendido a vivir en paz y a complementarse recíprocamente.


Descifrar el poema como un sueño.
Soñar el poema como un sueño.

Asistir a ese acto epifánico donde el poeta/médium regresa como un hijo pródigo a las tierras desoladas.

-¿Qué sueñas?
-¿Tú me los quieres quitar?

___________________________________________________
*Revisando mi tesis: "La mujer como constructo histórico-poético. Aparición de lo femenino en la vida y obra de Jorge Teillier". La primera cursiva corresponde a una cita de Carl Jung. La segunda, al fragmento de una entrevista realizada al poeta en 1976.

No,

caer no.

Sonrojarse como fruta madura.

domingo, 5 de abril de 2009

sábado, 4 de abril de 2009

Strawberry Fields


- ¿Has visto las frutillas rodeando esos avisos de Batifrut en el metro?

- Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. Las frutillas me vuelven loco. Tú sabes.
Por eso esta libretita va a terminar más linda de lo que es.
I) La disertación: Bien. La siento piola; es decir, precisa.

- Con mi niño queremos sacar aunque sea una. Nos vuelven locos.
La Niña frutilla tiene una flor para ti.
¿Viste los peces de papel colgando de la escalera? Un día debería enamorarme de uno.

Fragmentos de Libreta Frutilla


Niñita, no te vuelvas loca. ¿Ves? El amor es así.

Los niños del ARCIS nos quieren a veces. Yo no quiero a los niños del ARCIS. Tú sí, y mucho.
Oye, ¿tú crees que este ramo sea piola? ¿O será muy difícil? Me estoy asustando, ando muy en otra, casi no vengo nunca y tú tampoco, el amor es así.
-Especial boys
- Especial girls
(¿Por qué no vas a bailar a la Blondie con tu novio y nos vemos allá?
Piénsalo...)

Oye, vamos a la piscina, como el video de "No me importa morir",
qué heavy que ese niño siga dando vueltas por ahí...
Bueno, si no quieres no vamos. Lo decía en buena. Además, nunca tan gótica la Blondie.
Así que enamorada. Es bien loco eso. Sí, yo creo que sí.
Se nota tu corazoncito. Yo creo que quizás ni siquiera tú te das cuenta de todo lo que sientes
¿O sí?

La melodía (EOY)


El volumen del llanto, no me deja escuchar
siempre estás tan cerca que no te reconozco.

El color de tu risa, el olor de tu sal
siempre estás tan cerca que no te reconozco
y el mar...

La melodía nos está acompañando
La melodía nos está acompañando
La melodía nos está acompañando
La melodía nos está acompañando

El volumen del llanto, me está hundiendo cada día más.
La gente se muere de todas maneras
y el mar...

La melodía nos está acompañando
La melodía nos está acompañando
La melodía nos está acompañando
La melodía nos está acompañando

Sabés por qué estoy acá?
Te vine a buscar
para que vayamos juntos
al paraíso...

a.

Es que no comprendes:


















_________________________________________________________
* Tengo tanto miedo de volverme feliz ahora.

...




Entonces, si huyes junto a mí
seremos extranjeros
jugando a amarnos
como los Magos.

.






Abrigar(se) con un sol ardiendo en polen









Lado A


...

Masticar tu sueño
de diminutivo desnudo.

Imperfecta sensación en las simples líneas


Señorita Anfibia de burbujas y roces:


Estaba por irme a dormir y pensé en pasar a saludarla, me paseé por sus fotos como suelo hacer. Me agradó ver el color y las texturas de tela rodeándola; y le escribí como forma de mimito ... ^^

Aún sobrevuelo por los tejados viendo la ciudad casi dormida, los grillos comentándose historias antiquísimas, y el otoño que ya ha aparecido lleno de hojitas secas... Mi Ana no aparece aún, pero vendrá o iré al Círculo Polar, cuando el momento sea propicio....

Tengo la esperanza de que en unos días pueda contarle la forma en que se han alineado mis astros, y yo, en silencio casi angustioso sin saber qué sucede, observo y transito un camino sereno pero novedoso a la vez...

Le regalo unos cientos de besos para que la acurruquen en su almohada y la mimen un poquito (o bastante, o lo que desee ser mimada esta fresca noche ^^)

.

Mi padre y mi madre me hicieron con miedo.











Por eso miro al mundo
con ojos de serpiente.

Padre:

Mañana deberíamos
fumar marihuana.

(A veces
usted y yo
nos portamos
demasiado bien)

Sin sentido

martes, 31 de marzo de 2009

* Lecha

Cuando me bebe, deposito en ella una saga de casualidades imposibles. Yo sé que se pregunta por qué los cuerpos son recipientes que nos subyugan, manteniéndonos ligados al silabario.

Un ruido blanco. Un fluído espermático bautizado con nombres de animalitos muertos. Ella no acepta mi aroma en sus comisuras. Dice que los besos con sabor a mí son dignos de rechazo y yo mismo soy testigo de ese rictus facial que la sobrecoge al momento de morder la viscosidad de mi vía láctea. A pesar de eso, la tiento con un cauce orgánico que todavía no comprende.

Cuando me bebe, a veces la miro de reojo y su palidez rechina entre los nervios y mis sustancias pilosas. Será que vamos a acabarnos cuando me ofrezca su pecho o tendré que cruzar concienzudamente sus fronteras. Le digo, me dice; tendremos que escribir la corporalidad que nos repugna; enfrentar el deseo calcificado, acogernos al amparo de un croma cercado en sus vértebras.

Cuando me bebe, ordenamos los pliegues y desordenamos el deseo. Por más que me agite en la cardinalidad de su imposible, flotamos en su estructura de sílaba necesitada.

Los animales cruzan de un cuerpo a otro con su tacto. Ese aspecto lingual promueve la succión de los extremos. Cuando navego hacia la cúspide, ella se enrolla en una arcada que jamás finaliza en sus lágrimas de virgen.


___________________________________________________
* 1. Líquido seminal de los peces. 2. Cada una de las dos bolsas que lo contienen.

lunes, 30 de marzo de 2009

Monserga

Mi carne

Mi celo

Mi fuga.






Nada más explícito que nuestro secreto





.

Sintaxis

(Mi gerundio dormía desnudo
y cuando iba a visitarlo
nuestros cuerpos simulaban participios)

Colmena

Ese día hubo nomadías marcadas por su condición precedente.

Yo insistía en preguntarme cómo aquellos bosquejos alcanzaban a nombrarlo.

Después de tatuarnos voces al costado de los labios, encendió un aura que nos bendijo.

Letal

(Adoro las torpes formas
con que reivindicas
tu dependencia)

Homicida

Ayúdame a terminar ese texto
que no puedo dejar de escribir.

XXI. El Mundo

En mi sueño,
me pintabas el útero
con lápices acuarelables.

Pandora




(Abrir suavemente
una cajita musical)

(Boom Boom Kid)


S.O.S

S.O.S

S.O.S ...

Muchas cosas
para esta noche.

... Muchas cosas
para tan poco papel
...

Aunque llueva


Quemar a lo bonzo al padre













Largarse de este puto país.

Lo que más amo de ti
es que juegas a ser ese chico malo
que patea gatos y botellas por las avenidas
cuando en verdad te mueres de miedo
y a la hora de dormir
lo único que deseas
es poder aferrarte a cualquier cosa
que no vulnere tu vacío.

.

Sombras analfabetas
sobre los rubíes
del cénit.

Cartas para Tomás


Me gustan mis caderas.


Mi falda de raso negra y ajustada.

El corsé de encaje y los portaligas con media calada heredados de mi madre.

Me costó tanto adelgazar, tener el vientre liso y los pechos casi en su lugar.

Nada en mí devela que yo sea aún una mujer de partos carnales.

Mi vida la hago principalmente fuera de la casa.
Mis insomnios son por el mundo, por mi país, si se le puede llamar país.
Mi hijo dorado está bien.

Nada en mí devela que yo sea, aún, una mujer de partos carnales.


(Malucha Pinto)

Madre



domingo, 29 de marzo de 2009

Quién es el padre

A mi padre le gustan las niñas
Mi papá es un animal herido
Mi papito no me quiere
Mi padre no sabe dónde estoy
A mi padre se le escapan besos
Mi papito tiene un cuerpo horrible
Mi papá está lejos de ser Rock Star
A mi padre le chorrea la boca
Mi papito no sabe hablar
Mi papá rara vez escribe
Mi padre a veces es mago
Mi papá es una rata
Mi papi me da pena
A mi padre le gustan las estrellas
Mi papito no tiene pelo
Mi papá nunca me ha llevado al médico
Mi papá jamás me ha visto llorar
Mi padre huele a sebo
Mi papá transpira
Mi papito me toca
Mi papito habla de su mamá
A mi papá se le llenan los ojos de lágrimas
Mi papito vivió en la nieve
Mi papá dibujaba insectos
A mi papá no le gusta el pasado
Mi papá es una caja de leche
Mi papá es una página en blanco
Mi padre acelera las catástrofes
Mi papá no siente frío
Mi papito no sabe cómo peinarme
Mi papá debería ser Humphrey Bogart
Mi padre dice que soy terrible
Mi papá cuenta las hojas que le debo
Mi papito es el otoño
Mi padre se resbala cuando caigo
Mi papá es demasiado normal
Mi padre es padre de otra familia
Mi papito se niega a alimentarme
Mi papá sueña todas las noches conmigo
Mi padre maneja su arma
Mi papito no respira el mismo aire que yo
A mi papá lo despiertan con electroshock
Mi papito me arruga los cuadernos
Mi padre se extravió en mi mapa
Mi papá recorta numeritos
Mi papito sabe que no lo escucho
Mi padre inventa excusas para no verme
Mi papá es violador
Mi papi encerraba a mi mamá en el baño
Mi papá dice que un perro es un perro
Mi padre se llama Oscar
Mi papi me puso un apellido horrible
Mi papá se estrella contra la historia
Mi papito me hace cariño
Mi papá se casó después con una hija de puta
Mi papá se pone la ropa interior equivocada
Mi padre no usa condón
Con mi papá nos amamos toda la noche
Mi papito me mira bajo el agua
Mi padre finge que sabe
Mi padre parafrasea a Dios
Mi papito es una cicatriz que tengo en el ombligo
Mi papá no sabe lo que es la lluvia
A mi papi pocas veces le miento
Con mi papá jamás nos abrazamos
Mi papá me mira dormir desnuda
Mi padre duerme con los ojos abiertos
Mi papito escapa por mis entrañas.

Un segundo u otro


Entonces, abrimos los ojos.

Tu cuerpo mojado
de pajarito nuevo.

Querido Padre:

Tu nombre, mi rabia, mi deseo, mi carencia dérmica; la desfiguración del apellido y el cabello. Al hablar de ti la página me queda grande, no sólo por tu nebulosa sino por la voz badía que extiende más y más el texto.

No tengo abecedarios que me remitan a tu sanción. Todas las vocales que aprendí se vuelven mudas al entrar en contacto con tu ignorancia.

La noche también era blanca. Cuando inseminaste mi anatomía se me cerraron los párpados.

Yo dudo. Silenciosamente pregunto si alguna vez indagamos la distancia en tu vía láctea. Todo tibior vino de mi madre y su latencia roja acariciándome la pupila. Yo te escuché decir mas tú callaste desde esa distancia glaciar que sin embargo nos quemaba. Por eso la ceguera.

(En esta página no hay letras cuando te escribo)

jueves, 26 de marzo de 2009

Abril

Siempre me gustó mi nombre; no sólo por la nostalgia de su A, sino porque Abril es un mes de lagartijas y salamandras tostadas al sol. A veces miro un pedazo de carne y respiro el hedor narrándome su destino de cadáver. A veces, el nombre no es más que una marca registrada horizontalmente sobre una frontera.

Cuando los árboles se mueven, él los mira como si les hablase y yo no entiendo. Es poco lo que logro oír, no sé si por la frontera o la A, o por una incapacidad mía de volverme hacia lo inútil que lo encierra horas y horas en las vicisitudes del ocio.

Será que la soledad nos marca con sus líneas las venas de los brazos y no nos queda otra que aferrarnos a los animales más indefensos que existen, ésos que miran con cierto austismo el mundo de afuera mientras el resto corre vertiginosamente sobre una línea infinita.

De pronto la noche no es más que una excusa para la ejecución de los caligramas. Ellos miran, ellos se pierden condicionados por un reflejo y la línea, nuestra inspiración balea un eco dentro de las fosas nasales. La noche es un lobo con cabeza de fieltro. Su aullido amorata la estrechez de la yugular.


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* Indiferente de llegar a concretar esta novela, pienso que debería volverme narrativa.

Señor Luthier:


Sólo usted podría inventar una llovizna. Usted, que es adicto a los animalitos y las muecas y sin querer me dice lo que soñó mientras nevaban gatos en los tejados.

No hace falta que le cuente que acá trasladamos las fronteras del lenguaje, porque usted lo sabe todo; o al menos logra intuírlo como alguna carta que sacamos al azar, sonriendo siempre antes de tiempo.

El día que le pregunté por los Arcanos, usted dibujaba sobre lienzos amarillos y a mí no me pareció extraño que cediera porciones de aire para imaginar que todo estaba escrito bajo los cuerpos. Esa saga, Señor Luthier, esa saga y sus retazos de niño encontrado después de perder la costra y una luna en su rodilla izquierda son los que me trajeron un eco profundo desde su nido.

A ratos logro vislumbrar que sus heridas tienen que ver con silencios no respetados. Por eso su necesidad de lubricar la magia en violetas exhumados.

No le he contado que la noche anterior soñé con campos espigados. Los cabellos, Señor Luthier. Los cabellos, los caballos, las ventiscas, el fuego. Todo parece una rima grandilocuente aunque me inclino a pensar en el latido de la aorta. ¿Y las manos? ¿Se ha fijado con qué carácter inscribimos sombras chinas en los muros? Si yo pudiera encontrar ese ojo que baila en los arrecifes, le preguntaría por usted y hablaríamos de Finlandia. ¿Vio que todo es un destino aparente cuando cedemos al cosquilleo de lo probable?

El mar mece. El mar agita cascadas de estrellas. Me gustaría que tanto usted como yo pudiéramos contener cielos entre las manos sin importar que aquello suene demasiado vulnerable para mi escritura.

Hace días, señor Luthier. Hace días. Tengo tantas cosas que contarle, pero las palabras se me agolpan entre los dedos y los labios. Alguna vez deberé jerarquizar y decir.

Usted no me ha contado de los placeres ni del ruidito que escucha al levantarse. Ahora yo pienso en colibríes formando figuritas en las ventanas. Quizás le interesaría la historia de los Olm o alguna leyenda griega que mi amigo imaginario y yo podríamos contarle.

(El caso es que la risa, los dragones y los tejidos están formándose hace mucho tiempo)

Usted y yo deberíamos reír como sombras fílmicas de antaño y vertir nuestras esperanzas en los instrumentos desalmados.

Por ahora voy a dejarlo, susurrando un mantra para su garúa.

Espero que me cuente de las pelusitas que se enredan bajo sus pies, y que sus sueños sean siempre una puerta de entrada a los jardines de las Magas.


Fotografía: Diego Ríos.

Él y ella
son los que jamás se acobardan
ante un tejado
cubierto de hierba.
El agua es un silabario animado.
También parece un incendio voraz
como si las palabras fueran quemadas
y sobreviniera el primer milagro.

Simbología Telar

El cabello siempre ha sido
un animal autónomo
que observa a su presa
bajo la noche dormida.
Todavía somnolienta bajo la vía férrea.

miércoles, 25 de marzo de 2009




Entonces, me dice:
¿Crees que podamos ser amigos de nuevo?
* La muerte es un nuevo panóptico del poder *

No olvidar esta idea, no.
Meterla bajo la almohada,
salir con ella.

Dormir custodiada por su eco:
La muerte es un nuevo panóptico del poder.

Resiliencia

(Quizás por eso
el dolor y el placer
se los agujeros)

Tábano

Entre agua y brasa
a t e r c i o p e l a d a

Roneo

Entonces me dice
que el contagio es una invención
para hundir su lengua
en mi boca.






(Soplidos de ángel daltónico)

.

Siempre aquí:

Un pasadizo
O la vértebra
de un sueño.

2.

Yo debería
arrojarme al dulzor
de tu tibio
sacrificio.

1.

Quizás
cuando tiemblas
sin querer me llamas.

El amor a la enfermedad

El cuerpo deseado por el romanticismo es aquel que se hunde en un derrumbe plácido, que se sumerge en un ocio obligatorio para abrir todo el campo a los más letales sentimientos amorosos. Cuerpos sólo pensantes, deseantes, improductivos para todo otro hacer como no sea la escena única de su desgarro corporal, de su conversión ascendente y mística en el amor. Cuerpos de ocio, planicies sociales, toda una fragilidad apresurada donada para el diseño de una estética que se funda en el desmayo, en la blancura facial recortada contra la oscuridad de la noche. El romanticismo se presenta como la gran aventura de la pérdida masiva y, en medio de la pérdida, el triunfo del sanatorio que captura uno a uno los cuerpos románticos para exponerlos al sol y resarcir allí a los pulmones congelados, impedidos de ejecutar el menor esfuerzo.


(Diamela Eltit. El infarto del alma)

martes, 24 de marzo de 2009

Tengo un jardín de gatos artificiales



Acezan

Plegarias de montículo nevado

Organza

animal drogado
animal enamoradizo
animal enfermo
animal con boxers
animal sado

-no queda otra que caerse bien entre animales-

animal ruido
animal bergman
animal playa
animal exiliado
animal esperanto
animal subtítulo

-todos los animales pendiendo de un hilo-

animal curioso
animal azul
animal rasgado
animal monosilábico

-palabras en la punta de la lengua
cacería o carroña para un monólogo interior-

los animales estamos locos
los animales vivimos contagios
los animales lamemos carne
los animales pedimos perdón
y todo, todo,
se nos hunde
en las escamas.

lunes, 23 de marzo de 2009

¿Las niñas hacen las mismas preguntas que nosotros?



(Yo no sé si logras intuírlo;
pero alguna vez
me gustaría que me llamaras Ana
para dejar de hablar de ti
como si fueses una tercera persona)

II. La Suma Sacerdotisa

En mi sueño, golpeabas la ventana
como en esa película que tanto nos gusta.

Yo te abrazaba con los ojitos chicos
y luego te invitaba a participar
en un segundo ritual de iniciación
antes de meternos bajo las sábanas.

Primero tú;
después mi pelo
recorriéndote las palmas de las manos
anticipándonos a aquellas nervaduras animalescas
que rozan la papila el tacto la enumeración
de los lunares y los vasos sanguíneos.

Me mirabas con tu soledad tan cerca
y yo sonreía
encima de ti, debajo de mí,
como un secreto carente de diálogos
(Tú sabes que de noche
los grillos conversan todo)

Entonces, nos amábamos en cámara lenta
hasta que el sol nos volvía amarillos

Veía claramente tus manos
-Tu cuerpecito encima-
bosquejando un tránsito desde mi nariz
hasta la pronunciación del labio.
(Como ves: nosotros y el film)

Al despertar, algo flotaba en el aire.
No me lo vas a creer,
pero la mañana era espesa
y olía a inquietas semillitas de semen.

Pensé en contarte,
pero preferí dejarlo acá,
como un señuelo para ti,
que siempre serás
mi diminutivo;
mi Otto perfecto.

domingo, 22 de marzo de 2009

El Infarto del Alma

Te escribo:
Nunca hube de encontrar una sola palabra que te retuviera. Mi espalda es la que me infama todo el tiempo. Mi mano me obedeció con brusquedad, mis ojos se nublaron con sólo contemplarte. El barrio se hizo tosco cuando recibió tus pasos. Una pálida vidente me dijo que el abandono regía el simulacro de mis días.
(Diamela Eltit)

viernes, 20 de marzo de 2009

XVII. La Estrella

En mi sueño
hubo una explosión de colores.

-Ninguno hablaba-

Ambos nos quedábamos mirando
para descifrar lo dulce
del enigma
bajo mis estrías.

Ruido blanco


Ruido blanco es un vuelo nocturno;
nervadura de rincones que florecen
ajenos al bamboleo de un secreto
que no voy a contarte aún.

No es el aroma
sino esa lengua
con que la tranquilidad nos explaya
lo que me tienta a urdir
una memoria en torno al fuego.

Tú me dices que ruido blanco es un ovillo
atado a las articulaciones de mi cuerpo
y yo te invento una respuesta
basada en los artículos que te definen.

Por eso, ven.

(Ruido blanco es un vuelo nocturno;
nervadura de rincones que florecen
ajenos al bamboleo de un secreto
que no voy a contarte aún)

Fotografía: David Velez. Baltimore, 2008.

.

Mi vida poco a poco
una herida en la noche
que se lo devora todo.

Nadia Prado. Fragmento de Simples Placeres.

Silábico

Antes y después de decir
busqué un cascabel
que titilara como estrella
en el cuello de un gato.

Ingmar Bergman


Hablar de la crueldad
y del agua que bordea a los cuerpos
bajo una sombra uterina
precedente a las costumbres del deseo.

Nuestra locura es aquella gangrena
que nos fisura los miembros amatorios
y aún así
pregonamos cariño por las calles
como animales huérfanos
enamorados de la nieve.



Fotografía: David Velez. Baltimore, 2008.

Equinoccio

Entonces
comemos hojas
comemos larvas
masticamos la niebla matutina
que anuncia pavores nocturnos

-Equinoccio-

Sonreímos de gracia
y tú me miras

Mi pupila no alcanza a descifrar
qué es lo que esconde
esa hoja crocante que te llevas a la boca

Si masticas mis labios
envuelvo tu lengua
en la humedad de mi crisálida

(Nosotros no hablamos
de alas de mariposas)

...

¿Las camas? ¿Cómo no pintarlas? En ellas se nace, se ama, se sueña, se muere... Allí se refugia uno de la adversidad del mundo y se está, solo o acompañado, hasta el día siguiente, en una tibieza espectacular...
(Nemesio Antúnez)

jueves, 19 de marzo de 2009

Brétema


La niebla es cuando un diálogo azaroso de los cuerpos
llena y puebla y magnifica el tañir
Ardemos voces simulacros jaulas
El miedo la herida el frote

Una Luna la Emperatriz un Loco
tan ciego y gastado nerval
cabello enredado en su símil
retazos de pieles indómitas

La niebla es cuando
un reflejo un espejo un endecasílabo
Brétema el cuerpo el labio la boca

Los arcanos sueñan con nosotros
tu boca mi verbo la niebla
mi boca tu magma el Mago

(Brétema la noche de seda)

Un cuerpo es un terreno inexplorado
terceras personas flotan
pulpas garúas y hartazgos

La niebla es cuando
lágrima bostezo el día
nubes violetas anaranjadas estrellas

Brétema en las ramas de los árboles
brazos besos
lentamente vicisitudes entusiasmos
esfuerzos polares y húmedos
graficados en el acontecer de pulsiones que mueven

La niebla es cuando
un pestañeo modifica la envoltura
y sabemos decir siguiendo el fuego
pedazos de agua enredan cabellos

Brétema dice
Algo calla.

*Ajenjo

Entonces, tengo tu nombrecito marcado
como espasmo o consecuencia
del advenimiento
de mi matriz.
_________________________________________________________
*Se trata de una hierba erecta de pubescencia blanco grisácea, de hojas simples largamente pecioladas, pecíolo ensanchado en la base, grandes, profundamente partidas y en disposición helicoidal. Las flores se presentan en capítulos casi débiles de tonalidad crema, agrupadas en conjunción estilizada, axilares y terminales presentando el aspecto de una panícula compacta.
Se seca en invierno brotando nuevamente con la llegada de la bonanza, prolificando en muchos vástagos derechos de 2 a 4 palmos de altura.
Al margen de su esencia, hállase en el Ajenjo un principio amargante, la absintiína amorfa de color parduzco amarillento, difícil de diluir en agua, pero fácilmente soluble en contacto con el alcohol. Por esta razón una de las cualidades más conocidas en lo que a la utilidad del ajenjo se refiere es su condición aperitiva. De ahí que intervenga como materia indispensable en el proceso químico del wermouth (nombre del Ajenjo en alemán). Es al mismo tiempo, tónico estomacal.
Tiene un principio de toxicidad, por lo que su uso requiere de control fitoterapéutico.
Es emenagoga por excelencia y la decocción de sus ramas tiene cualidades abortivas pero, al mismo tiempo, la susodicha decocción se utiliza para los dolores menstruales, menstruos oprimidos e inflamación de la matriz. Asimismo, el cocimiento de las hojas - ramas, ingerido antes o inmediatamente después de hacerse presente la regla, regula el proceso fecundante.

Sinónimo de herbáceo

Porque a pesar del diálogo
serás siempre
un animalito inconcluso
lamiéndome los agujeros
y conversando
de amor.

Entregar Té

(Sentados sobre una miguita de pan)

Felipe Smides. Santiago, Chile. 2009.

www.flickr.com/photos/felipesmides

Indecorosas facultades

En la llanura
en la pulpa hartada de tu orificio
nacen
figuritas acéfalas
dispuestas a crear
nauseabundas concatenaciones.
Se abre el paisaje como un balcón. No tiene estructura y por eso el cielo es maravilloso.


(Tilsa. Mi niña veneno en el jardín de las baladas del recuerdo)

Aunque no comprendas,

amo tu cicatriz
de psicótico
espermicida.

El Loco

En mi sueño
acezabas el fuego
comunicándote en silencio
como aquella vez
en que sólo te veía las manos
y tú me dirigías la llama sobre el cuerpo
como una serenata inconclusa.

Entonces, te metías dentro de mí
y yo comprendía
que menstruaríamos juntos
para siempre.

Silenciosa Margarita


miércoles, 18 de marzo de 2009

¿Saldrías con un tipo que esté tan loco como yo; no yo, sino otro?

- No creo que todo en mí esté tan mal. Algo bueno debe haber...
- Por supuesto que sí. ¿Ves? Si vivieras al lado te haría un té con mucha azúcar y luego te llevaría a tu casa y te arroparía para que durmieras
- No
- ¿No?
- No, porque me enamoraría de ti y te haría daño
- Pero si somos amigos
- Si me llegaras a corresponder, no podría ser amigo de alguien como tú sin enamorarme
- Soy una persona normal, entiende eso. No soy guapa. Tengo un carácter terrible y soy despiadadamente celosa...
- No sé, pero tu alma es hermosa y es eso lo que me enamora
- Eres un animal herido, nada más que eso; y yo te quiero así, pero necesito enviarte a alguien que te sane y te haga sentir lo bello que eres. Ya verás. Una persona llegará en cinco meses. No sé cómo, pero llegará.
- No sé. Eres hermosa. Al menos así te veo yo. Un beso princesa. Me voy a descansar. Ahora sí.
- Tranquilo. Alguien en el mundo piensa en mí. Eso lo dice Charly García y yo cuando lo pienso le encuentro toda la razón.
- Mua, besos. Y acuérdate: No soy tu amigo. Me gustas demasiado.
- Yo creo que después de dormir verás cómo cambia tu visión respecto a las cosas. Un beso. Espero escucharte mejor mañana.
- Chao linda
- Que duermas bien...

Echinacea

(Sólo hay
un hombre
una mujer
y un océano
de sangre salada)

martes, 17 de marzo de 2009

Mediodía del espasmo piloso


3.
Mi madre acostumbraba decir que el pelo debía ser quemado cuando dejaba de aferrarse al cuero cabelludo. De lo contrario permanecía vivo y crecía y conspiraba para enredarse entre los cuerpos.

-¿No ves lo oscuros que son? Parecen perros con el lomo invertido-

Por eso los hombres nos habían abandonado. Corrían tras cabelleras embrujadas que luego se les montaban en el pecho, en las axilas, sobre el pubis. Entonces, una caricia frenética de raíces y puntas que se partían, abriéndose a la violencia del orgasmo.

Me duele, mamá, me duele.

Yo no quería madejas ni agujas ni alas
pero tampoco la escuchaba a ella cuando venía de noche
a desenredarme la rabia.

Me duele, mamá.

Sin embargo, la maldita altiva remitía sus fuerzas a cantarme.

4.
Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan;
se hunde volando en el Cielo
y no baja hasta mi estera;
en el alero hace ruido
y mis manos no la peinan.
Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan.


5.
Pelos / plumas, mamá, me duele; no sé si por antojo o fauna. Ya estoy grande para abrir las piernas y el agujero me sangra cuando me tiras el pelo. ¿Qué encuentras allí, que vuelves? ¿Qué fue lo que mi vulva te dio para que insistas en mantenerla libre de secreciones y pilosos manoseos?

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*Fragmento de un texto contenido en "Arcada". Necesito darle circularidad, y de esa manera poder finalizarlo.

Perplejidad:

Que tu cuerpo
se me vuelva
sincronía.

Cínife verdoso

¿Qué se esconde tras la frontera invisible que bordea a los cuerpos?
Hay en nuestras curvas una instancia donde la platina se desborda, y dejamos de ser personajes acuáticos para hundirnos en la carne, con un aroma a insumisión.
Ese instante lo llamo "preludio", y anochecemos en la manera de cepillarnos cada órbita; el bosquejo tibio; esa astucia de mirarnos sucumbiendo a las tentaciones que nos cercaron.
El resto no podría escribirlo aquí, sino en los cuerpos; mezclando el placer de adivinar las gamas que nos extravían.
Entonces, las cuatro letras que nos constituyen son globitos de saliva que mantienen nuestras aletas flotando, acariciándonos levemente esta promesa de tácito aliento.

Magma pulposo

La lluvia,
bendita gotera.

Canela

Es un zig zag con su premura
el que ausculta
nuestros posibles
dobleces.

Y luego, un Haiku brota(rá)


Ralentizar

(El verbo somatiza)

Nómade

Después de toda esperanza
abrimos un pacto
de niños marchitos.

Atmosférico

Palabra y cuerpo
son la raíz de un cielo
que amanece así;
dormido en tu entrecejo.

La importancia del álbum familiar

Gustavo; mi abuelo

Ema; mi abuela

Mi abuela es la segunda; de izquierda a derecha. Creo que la cuarta, en ese mismo orden, es su hermana Naifi

Mi abuela y sus amigas

A la derecha, mi abuela; junto a su hermana Naifi

A la izquierda, Cauque, hermana de mi abuela; junto a su hija Mirna. No las conocí. Emigraron a Argentina y jamás regresaron a Chile

Mi memoria pasada está colmada de presencias y voces femeninas. En casa de mis abuelos abundan fotografías de féminas -amigas o familiares- principalmente de ella. Quizás haya sido porque su status económico y social le permitía acceder a estos "placeres" mucho más frecuentemente que a mi abuelo.

Ayer, precisamente en su casa, volvimos a abrir las hojas de una historia que siempre me ha gustado escuchar, pues los matices y el énfasis cambian de acuerdo a nuestros propios procesos personales.

Los padres de mi abuela vinieron de Siria a instalarse en Chile, un país que jamás habían oído nombrar. Acá establecieron un negocio que proveía de los elementos más inverosímiles: desde botones hasta paraguas y piezas de terciopelo con que las hijas mandaban a hacer vestidos a medida.

En la familia de mi abuelo no recuerdo si nacieron diez u once hermanos, criados con mucho sacrificio. A pesar del esfuerzo que significaba mantenerlos, la mayoría logró obtener lo que en ese tiempo podría haber sido una carrera profesional; acontecimiento bastante meritorio para la época.

Siempre me planteo las formas en que la memoria se erige como un legado a partir de lo que los otros dicen. La credibilidad que prestemos a estas historias es parte de una constitución biográfica fundamental. Estamos obligados a creer, para justificar la manera en que habitamos el mundo.

Ciertamente nuestra existencia se basa en el respirar de muchísimos otros que nos precedieron. Cada vez que abro un álbum familiar como éste, regresa el pálpito; la coincidencia del primer origen; esa habla inicial jamás agotada ni perecible.

Delirium Cordia

Si mi cuerpo enmudeciera,
el caligrama de sus gestos
no enfriaría
la sed
del trazo.

XX. El Juicio

Esparcirme por entero en tu cuerpecito maltrecho
como si fuéramos a vivirnos como rémoras
o atardeceres simbióticos
uno encima y debajo del otro
tejidos
azotados
mermados
por una sustancia parecida al amor
y siempre su sabia
consecuencia.

XVIII. La Luna

En mi sueño, subía Machu Picchu
con un vestido muy leve.

Había sol y corría un viento hermoso.

Yo llevaba un género rectangular entre las piernas.
Era rojo, y se alargaba varios metros más atrás;
de modo que acariciaba los peldaños
a medida que avanzaba(mos).

Llegando a lo más alto
extendía los brazos.
El viento agitaba mi pelo
y comenzaba a ejercer aún más presión
en el género rojo que salía entre mis piernas.

Entonces yo sonreía
sabiendo que este hijo
jamás iba a nacer.

domingo, 15 de marzo de 2009

(La creación literaria es un sueño)




La impronta femenina matriarcal ha teñido los versos teilleirianos y su biografía absorbe la ficción para posicionarse en un sitial de necesidad y apego.
Necesidad de nombrar, de definir(se), de evocar a partir de una imagen potente que luego se fusiona con el mismo motivo escritural resultante de la búsqueda.
La mujer: La poesía.
Imposible establecer los límites y las carencias, porque a partir del vacío, una da origen a la otra y viceversa.
Si no existiera la conciencia respecto a la fragilidad de los vínculos, la conexión no sería materializada, y ambos conceptos permanecerían como ejes independientes y separados.
Fundamentadas en la cotidianeidad, una y otra adoptarán cualidades similares insertas en un trasfondo de identificación y pertenencia. Sus cruces se sitúan en los dobleces de lo vivido como pretexto de la existencia y penetración en otro mundo a través de un legado emancipatorio.
A partir de este impulso, la poesía misma adquiere los atributos femeninos que enamoran al poeta, constituyendo una territorialidad que no debe ser modificada, por representar la noción virginal de expresión, pérdida y encuentro.
Lo poético -en tanto cartografía- contiene a su vez el lugar perdido y el mapa para encontrarlo. Son los versos -y la mujer- los que conducen al hablante a los lugares más vulnerables y significativos. Por eso, el bardo se apoderará de esos espacios como una manera de reivindicar la libertad interna que culmina en la escritura.
Tú no te enamoras de algo que no te pertenece. El ámbito poético surge como un producto azaroso que se muestra sin contaminaciones externas, exigiendo la entrega total de su ejecutor, aunque (paradójicamente) liberándolo por completo.


Infiel como el ala de los pájaros infieles
Tú siempre serás mía:
Los eucaliptus sangraban,
un caballo ciego fue a agonizar entre los rieles
porque no quería ver el fin de nuestro amor
mientras se marchitaban los dedales de oro
sembrados por un loco.
Tú siempre serás mía.
Infiel como el ala de los pájaros infieles.

.

Que no haya gangrena

Si existe ternura.

Insurgencia


Mi matriz es un silencio
ahuecado por tu diáspora.

Noviembre

Vacío es cuando
-aún en compañía de otro-
su roce no te asesina
como el de los sicarios.

(John Frusciante)

Nada
son cuatro letras fugitivas
empalmadas en la efusividad de un cuerpo
que amanece y trasnocha
con la novedad de su imposible.

Milagro o caótica incertidumbre

Me estremecen
las pantuflas rotas
del niño que llora
bajo el sol.