jueves, 8 de octubre de 2009

(La biografía es un tejido de nombres)


Ximena
Roscala
Leonor
Carolina Pilar Evelyn Camila
Alejandra Octavio Jorge
Blanca Silvia
Gustavo Ema
Coque Perla Panda
Angela José Miguel Tomás Gonzalo
Oscar Aurelia Oscar
Rainer Kerouac
Mauricio Gladys Lalo Paola
Carmen Francisco Cindy
Rafa Dorito Jack Timi Chocolate
Mireya Gladys Tania Antonieta
Sebastián
Ivonne Claudia
Ramiro
Andrés Gustavo Erika
Ruth Tatiana Mariajosé Patricio Carla
Yanet Loreto
Karla Daniela Marlene Víctor Ricardo
Diego Sol Luisa Patricio
Daniela Cristian Ximena
(el chico de diseño)
Claudio Rodrigo Gabriel
(el chico del paraguas y Lacan)
Nathalie Mago Giovanni
(el chico del metro)
Cristian Andrés
Juan Pablo Juan Bú Mike Wasawsky Sullivan
Mariela Malú Eugenia
Eugenia Pablo Álvaro
Diego Andrés
Juan
Juan Pablo Gonzalo Mauricio
Felipe Millie Jackson Pollock
(las chicas enamoradas de mí)
Javier Maritza Bruno
Pipi Maga M Agus Miguel
Delfina Lucas Vicente Leo
(los chicos enamorados de mí)
...

Influencia en el buen o mal presagio





Recortar los nombres de mi vida

Reescribirlos en una servilleta de papel

Desplegarlos como un origami

Morderlos con los dedos
y con los dientes.

Varánido


Entonces vimos
cómo le sangraban las encías
porque la carne le cubría los dientes
al triturar cadáveres ajenos

Un cartílago
un hueso pineal
y vaya a saber una
qué otras taxonomías:
herbívoros
carnívoros
indulgentes
abusivos nervios compuestos
y médulas
y frotes

La carroña
que los dientes trituran
Los dientes la moldean
porque la carroña es una masa
una greda
una promesa de construcción
siempre y cuando sea entibiada
por una arcada
-putrefacta ductilidad del deseo-

(Hay tantos caníbales
y cadáveres
para ser devorados)

Incluso antes
de toda esta merma
la carne violeta gime
Hay grasa
hay una célula de aceite

Entonces vimos
cómo le sangraban las encías
porque la carne le cubría los dientes
incluso contra su propia voluntad.


__________________________________________________
*Este animal es un reptil cazador al acecho (carnívoro oportunista) y carroñero que, para matar, no tiene que atrapar a su presa, sino que basta con que la muerda una vez, ya que su saliva tiene enzimas anticoagulantes y hasta 82 tipos diferentes de bacterias que provocan una paralización y una septicemia en su presa, que muere a las pocas horas. Entonces, el dragón de Komodo sólo tiene que seguir el rastro de su presa, y comérsela. Para mayor eficacia de su mordedura, por evolución, los varanos de Komodo han desarrollado una dentadura compuesta por largos dientes curvos que poseen su borde cóncavo posterior ligeramente aserrado, esto y la gran fuerza que cada unos de estos dientes puede ejercer (provocando heridas casi "quirúrgicas" ya que la mordedura total de la mandíbula de un varano de Komodo es relativamente modesta, mientras que la presión de cada uno de sus dientes es muy fuerte) facilita la profunda penetración del mordisco atravesando la piel y gran parte de la musculatura de la presa con lo que contamina rápidamente la sangre de la víctima así como la debilita por la hemorragia.
Luego de haber acechado y mordido a su víctima, que por lo general suele tener un tiempo suficiente como para huir gravemente herida hasta cierta distancia, los varanos de Komodo siguen su rastro aprovechando su lengua bífida que -como en el caso de los ofidios- les permite un sentido del olfato direccional (comparable al de una visión estereoscópica); luego al encontrar a la víctima agonizante la devoran. Cuando sus víctimas son grandes éstas son devoradas por varios dragones de Komodo al mismo tiempo; estos reptiles pueden ingerir el cuero, los huesos y hasta las pezuñas de sus presas.
Los dragones de Komodo pueden alcanzar una velocidad equiparable a la del trote humano (unos 20 km/h) pese a sus patas cortas y cuerpo bastante pesado y macizo, para llegar a "trotar" poseen una excelente capacidad aeróbica ya que el corazón de estos animales en tales circunstancias puede dividirse en solo dos ventrículos (como si fuera el corazón de un ave) lo que le da más eficacia aeróbica, tal eficacia se refuerza al poseer estos animales un dispositivo óseo en su alargado cuello que les permite expandir el ancho de su traquea y así poder inhalar y exhalar con gran eficiencia el aire que respiran.
Generalmente se movilizan en grupos de 2 a 10 dragones. Este varano es el mayor superpredador de su hábitat por lo cual (excepto el humano) su mayor rival sería otro dragón de Komodo.
Las luchas entre machos puede ser una mera demostración de fuerza, o un combate en serio. Los dos adversarios se levantan sobre sus patas traseras, normalmente aguantándose sobre el otro contrincante, y se arañan, se dan coletazos o se muerden.
Los dragones de Komodo no muestran demasiada actividad durante las horas de máximo calor del día, convirtiéndose en auténticos cazadores en las horas crepusculares e incluso a primeras horas de la noche. Se han registrado carreras de corta distancia para atacar a algunas presas que han superado los 20 kilómetros por hora, aunque siempre en pequeñas distancias, utilizando de modo más efectivo el ataque por sorpresa, normalmente junto a fuentes de agua. Los adultos en su hábitat natural se alimentan con cabras, cerdos, jabalíes, ciervos, perros y búfalos, aunque han llegado a matar y a comerse a las personas, en especial a los niños.20 Los jóvenes se satisfacen con ratas, pájaros, pequeños lagartos e insectos.
Dentro del agua, estos reptiles muestran unas excelentes cualidades natatorias, llegando a desplazarse entre islas con extraordinaria facilidad.
Recientemente, científicos de la Universidad de Melbourne han encontrado un complejo sistema de glándulas productoras de veneno en el cráneo de los dragones de Komodo. El veneno de esta especie provoca una severa pérdida de sangre causada por un agente anticoagulante que posee y provoca un 'shock' en la presa que termina por matarla. Se trata de un compuesto muy similar al de muchas serpientes.

*Fuente: Wikipedia (que se disculpa por la mala redacción)


miércoles, 7 de octubre de 2009

.


El deseo engendra el deseo. Su memoria como una enredadera adhiere los canales donde la sangre hirviera. Después palpita el pulso acelerado ensanchado el circuito del púrpura fluido que nos une: te alimentas porque yo te alimento de mi aire respiras y si duermes la onírica visión que te atormenta la asimilas de mí en mi cinema.
Mariela Dreyfus. Pez.

lunes, 5 de octubre de 2009

(Si mira el sol es porque llora)



Alicia es un verbo
adicto a mi ventana.

Póstumo:


Conciencia
de una raigambre
inacabada.

*


Carolina,



voyeur de abalorios
muertos.

.

...


La mujer no es sencillamente lo "otro", en el sentido de algo situado más allá del horizonte masculino, sino lo "otro" íntimamente relacionado con el hombre como imagen de lo que él no es y, por lo tanto, un recordatorio constante de lo que sí es. El hombre, consiguientemente, necesita de este "otro". Aun cuando lo desprecie, está obligado a dar una identidad positiva a lo que considera como no-cosa. Además de que su ser depende parasitariamente de la mujer y del acto que la excluye y la subordina. Una razón por la cual dicha exclusión es necesaria es que la mujer, después de todo, no puede ser tan totalmente "otro". Quizá sea signo de algo que se halla en el hombre mismo y que el hombre necesita reprimir, expulsar más allá de su ser, relegar a una región tranquilizadoramente desplazada más allá de sus propios límites definitorios. Quizás lo que esté fuera también en alguna forma se encuentre dentro, quizá lo extraño sea también íntimo, de manera que el hombre necesita vigilar la frontera precisa entre uno y otro terreno con el cuidado que acostumbra porque siempre puede ser violada, porque siempre ha sido violada y porque es mucho menos precisa de lo que parece.


Terry Eagleton. Una Introducción a la Teoría Literaria.

Valdivia


Algo hay en esta ciudad
que me revienta en pedazos
cada vez que la enfrento
y sin embargo sonrío
porque aquellos fragmentos
son crisálidas
que me entretejen
con su carnalidad.

sábado, 3 de octubre de 2009

*


Llévame a Lisboa.


Constrúyeme con los labios
una certera alucinación.

(No hay nada plenamente presente en los signos)


Caminar por el cuerpo
de un dromedario
que cree que todo significado
tuvo un punto de origen
inmutable o más o menos fijo.

Caudal


No sé qué soñé
si es que alguna vez
me permití arrojarme
a esa libertad del inconsciente.

Pero déjame decirte
que tus calles
son la envidia de mi escritura;
ese placer que sangra
mientras el morbo
me incita
a capturarlo en fotografías.

.


Deber encontrar.

En esto
ha de existir algo
que efectivamente
retorne al origen.

(Lo que para algunos parece obvio, para otros no lo es)


No hay concepto que no se encuentre enredado en un juego sin término fijo en torno a la significación, horadado por fragmentos y marcas de otras ideas. De este juego o movimiento de los significantes salen ciertos significados a los que las ideologías sociales elevan a una situación privilegiada, o que se convierten en centros en torno de los cuales otros significados están obligados a girar.



Terry Eagleton. Una Introducción a la Teoría Literaria.

viernes, 2 de octubre de 2009

Ximena:


A mí tus muertes
me cercenaron la vida.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Alicia





Erudita Innombrada

Iletrada





Marcarme con el hierro de la negativa.
Hacerme sangrar palabras.

Espiritualidad






Decir que el lenguaje no alcanza.
Las palabras son trampas
de sí mismas.

Metatexto





Escribir para suturar
la herida.

Por favor,












¡ Hazlo !










Fotograma






.


Ante la pregunta de por qué no ha habido mujeres filósofas puede responderse entonces que no han hecho filosofía desde el espacio delimitado por la filosofía clásica sino desde otras zonas, y si se lee o se escucha su discurso como discurso filosófico, puede operarse una transformación de la reflexión. Lo mismo ocurre con la práctica científica y política (...) Ahora se entiende que estos géneros menores (cartas, autobiografías, diarios), escrituras límite entre lo literario y lo no literario, llamados también géneros de la realidad, sean un campo preferido de la literatura femenina.


Josefina Ludmer. Las tretas del débil.

Crucigrama


No toda mi agua
es anfibia.

Pianola


Lo mío no es amor
sino literatura.

Her Morning Elegance

*


22º a la sombra.

Escribo una reseña.

Miro mi ventana.

Me mira un gato.

Es hembra.

Se llama Alicia.






___________________________________________________
*Fragmentos de la vida real

martes, 29 de septiembre de 2009


Se sabe que en la distribución histórica de afectos, funciones y facultades (transformada en mitología, fijada en la lengua) tocó a la mujer dolor y pasión contra razón, concreto contra abstracto, adentro contra mundo, reproducción contra producción; leer estos atributos en el lenguaje y la literatura de mujeres es meramente leer lo que primero fue y sigue siendo inscripto en un espacio social. Una posibilidad de romper el círculo que confirma la diferencia en lo socialmente diferenciado es postular una inversión: leer en el discurso femenino el pensamiento abstracto, la ciencia y la política, tal como se filtran en los resquicios de lo conocido.


Josefina Ludmer. Las Tretas del débil.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Lo que la Cami nos cantó esa tarde:





Y hacer de cuenta
que lo peor ha pasado,
y tenemos que aliviarnos
el alma y los sueños.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Carita de Colibrí:


Yo no sé si buscarte incansablemente
por estas calles llovidas
obedece a una certidumbre consciente
de que jamás volveré a verte sino en sueños
porque en mis sueños verdaderamente vienes
y yo te acaricio el pelaje
diciéndome dormida que despierte
porque has vuelto con tu cuerpecito tibio
y tus ansias de leche y unos cuantos cubitos de azúcar.

Entonces, lloro
no sé si en el sueño o bajo la almohada
y mis lágrimas te mojan la lengua
tal como te humedecí
esa última tarde tendidas sobre el sofá.
(Yo no sé si recuerdas
que no fue mía la idea de sepultarte
sino de mi madre,
que me rogaba
que te dejase ir
mientras me aferraba a la tierra
como una loba que sangra
después de parir a sus cachorros)

Ahora pienso en tentarte
con alas de golondrinas
pero luego comprendo
que tu lenguaje no es de acá.
Por eso procuro
inventar un habla
maravillosamente inútil e ingenua.

(Recorto pedacitos de peces
y voy cosiéndolos
en el borde de nuestros labios)

Roscala:


Aún muerta
siento tu aroma
a perrito nuevo
que sueña con la vida
sin saber que la vida
es un ojo inscrito
en una medalla,
un círculo cosido
como un espejo
frente a tu corazón.

..




Colorear
estos naipes
inconclusos.

Pensar
en la reina
el caballo
o el alfil.

.




Disponer de la naturaleza
en el momento
en que vamos a despertarla
para (des)vestirnos
con su cáscara.

Yámana


La herida
no es esta abertura
sino la falange
que despierta
la casualidad
de su hermosura.

Fragmento citado


-Convertirse en (re)presa
de un elemento
(in)animado-

A


Mi cuerpo te celebra
esa ausencia
de relámpago
torcido.

Sístole


Me dice
que todos sus hijos nacieron de pie
y que se encargó personalmente
de cortarles el cordón
para que -una vez afuera-
no dependieran de ella
ni siquiera para devolverle
las estrías
de su matriz.

La Mística


(Porque acá
he encontrado
más amor
que palabras)

martes, 22 de septiembre de 2009

Lorenza, pequeña de todos los días





Tarjeta Postal


Me decías que no me enamorara de tu hermana menor,
aquella que aún temía a los duendes
que salen de los rincones a robar nueces
Y yo te contestaba
que en el cielo podía leer tu nombre
escrito por los pájaros
y que las nubes flotaban como los gansos
en el patio dominical de tu casa
que me hablaba con su lenguaje de gorriones.

Este domingo me veo de nuevo en el salón
mirando revistas viejas y daguerrotipos
mientras tú tocas valses en la pianola.

Alguien me ha dicho en secreto que la primavera vuelve
La primavera vuelve pero tú no vuelves.
Tu hermana ya no cree en los duendes.
Tú no sabrías escribir mi nombre
en los vidrios cubiertos de escarcha,
y yo sólo puedo contar mis recuerdos
como un mendigo sus monedas en el frío del otoño.


(Jorge Teillier)

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Albacea


Querer quedarse queriendo irse
Alejandra Pizarnik

Enamorarse cada vez
de un imposible
sin saber
si lo que enloquece
es la ausencia
o la escasa probabilidad
de concreción.

Antología

Hacer de la vida
un recoveco navegable
aún cuando hayamos
perdido la brújula.

Giranube

Si me preguntas cuáles eran los colores de esa ciudad, te diría sin titubear que sus amalgamas bordeaban el azulino, como una bóveda que se abría para bautizarnos.


Un secreto

Contar y contener una diadema entre las manos.

Fatamorgana


1.

Estoy viviendo en un lugar
donde los perros abren las puertas.

A media mañana,
halos fantasmales se sientan sobre mi cama
pareciendo accidental el roce de los cuerpos.

En mi habitación,
el sol enceguece las palabras
y ya no encuentro adjetivos
ni siquiera
para una hoja de croquis.

Aquí el frío es atroz.
Me acuesto con una chaqueta de fieltro
y a medianoche despierto tiritando
(Entonces los fantasmas me calman)

En mi pieza
hay una ventana hexagonal.
En la noche acoge siluetas de gatos
que dejan de ser vagabundos para reconocerte.

Dentro de la casa
los fantasmas sueltan sus animales
y nosotras no comprendemos
si los felinos cachorros que vemos
son pura invención
o invitados especiales.
A veces anidan bajo la escalera
o se entregan a un maullido
sobre el sofá.

2.

Estoy viviendo en un nuevo Macondo
donde nadie fabrica pecesitos de aluminio

Acá traje mi cuerpo y lo que sobraba
para ver si en realidad
encontraba las piezas faltantes.

Toda vida supone una pequeña muerte.

Los fantasmas dicen uhhhhhh
y retornan a su río de lágrimas.

Continuidad


No nombrar las cosas por sus nombres. Las cosas tienen bordes dentados, vegetación lujuriosa. Pero quién habla en la habitación llena de ojos. Quién dentellea con una boca de papel. Nombres que vienen, sombras con máscaras. Cúrame del vacío -dije. (La luz se amaba en mi oscuridad. Supe que no había cuando me encontré diciendo: soy yo). Cúrame -dije.


Alejandra Pizarnik

Relativismo personal


- Tú sabes que a veces, cuando te duchabas con el agua relativamente helada, me gustaba ver cómo te vestías, y viceversa.

Misoginia


Y que continúes
preguntando en silencio
si de verdad
me gustaban
las niñas.

Morfología bucal


Sumergirme entera en ti
y que tu agua salada
me arrugue la piel

Osteichtyes


Aunque ya no sangran
todavía tengo
las alas rotas.


(A Alejandra Pizarnik)

lunes, 14 de septiembre de 2009

Arboretum




Canibalismo


Toda la mañana
la vida ha sido
tejer costras
mover hilos que reblandecen
la cáscara la herida el placer
un silencio parecido al tacto
porque las siluetas no comprenden adjetivaciones


Una sombra es sombra
y ya paréntesis de sí misma
adosada mutilada simbiótica
en la ribera de sus fuegos el roce
la similar presencia anecdotaria
una revelación implícita en el quejido la maraña la iniciación


Todos estaban despiertos
zigzagueando el rocío bajo sus pestañas
porque el agua es interior al fuego
anterior a toda palabra carente de núcleo rugoso
Si me invitan a bailar yo pienso en sombras
reverdecidas, volátiles, asexuadas
Ellas se mueven y colorean los tejidos


Un abismo es un imán inacabado

(Las aves padecen vértigos absurdos)


Ellos invitan a beber
pedazos que revolotean sobre las mesas
tragan engullen mastican
mezclan con saliva los granos
fermenta el jugo la pulpa el té
y todo es paráfrasis de un gesto incendiario.

Biósfera


¿Y qué más da
si (te) pido
un gato blanco
y una pareja de sapos
que se acaricien
resbalosos
bajo un carrusel?

domingo, 13 de septiembre de 2009

Escuchar el latido que el ansia provoca





Todo texto se construye como un mosaico de citas, todo texto es absorción y transformación de otro texto.


Julia Kristeva

Palabra espinal


El gato en el muro maullará siempre y cuando el hocico y el trazo sean lo suficientemente generosos, no sólo en extensión, sino también en diámetro.
No es lo mismo dibujar un felino en el borde de la escalera, que bajo la cama.
El primero sube y baja sigilosamente para apoderarse del filo de la noche, que antes de cualquier imprevisto apuñala nuestra alucinación.
El segundo se esconde de las muñecas que arman fiesta apenas los niños comienzan a dormir.
Cuando ambos gatos se encuentran, encorvan sus lomos en forma de S y C; y antes de engrifarse, comulgan con la escarcha de sus pliegues. (Han estado dormidos sobre la nieve)Distinguir al gato macho/gato hembra. Dejar que sucedan entre las variaciones de la casa.
Inventar la sordera con que la alquimia los convoca.
Todo está muerto de noche, salvo las palabras que escriben con sus vértebras.
Los felinos giran, ruedan, se amalgaman.
Esconden tildes, dibujan locomotoras.
Cada gato se multiplica en apariencia (sombra china; casualidad de hielo)
El primero recorre una mañana de fibras.
El segundo regresa a su lugar (los niños despiertan)
No es lo mismo dibujar un felino en el borde de la escalera, que bajo la cama.

Vademécum*


Me dice
que a su vez
el médico le ha dicho
que gente como yo
amenaza la sanidad mental
y que en sus barrios
el suicidio
es una derrota
tibiamente exhibida por nosotros,
que patéticamente
le debemos al Estado
una excusa
en favor
de nuestro mantenimiento.
___________________________________________________
* del lat. vade, ve, y mecum, conmigo.

La vida como hebra silenciada






Delirar después del sueño


Se reescribe con un trozo de desconocimiento, dependiendo del complejo del tiempo y del resto de lecturas que hayan subvertido a la pupila. Porque el ojo reverdece el influjo de aquellas voces quebradas o enteras advenidas con la segunda aproximación, incertera como las narraciones siguientes; todas animadas por un afán escurridizo de hacerse fluídas y filudas al tacto. Porque sin querer las letras se desparraman encima de los cuerpos, y cada vez tildan estrofas de pliegues inexplorados.

1.


Oh, Maga, en cada mujer parecida a vos se agolpaba como un silencio ensordecedor, una pausa filosa y cristalina que acababa por derrumbarse tristemente, como un paraguas mojado que se cierra. Justamente un paraguas, Maga, te acordarías quizá de aquel paraguas viejo que sacrificamos en un barranco del Parc Montsouris, un atardecer helado de marzo. Lo tiramos porque lo habías encontrado en la Place de la Concorde, ya un poco roto, y lo usaste muchísimo, sobre todo para meterlo en las costillas de la gente en el metro y en los autobuses, siempre torpe y distraída y pensando en pájaros pintos o en un dibujito que hacían dos moscas en el techo del coche, y aquella tarde cayó un chaparrón y vos quisiste abrir orgullosa tu paraguas cuando entrábamos en el parque, y en tu mano se armó una catástrofe de relámpagos fríos y nubes negras, jirones de tela destrozada cayendo entre destellos de varillas desencajadas, y nos reíamos como locos mientras nos empapábamos, pensando que un paraguas encontrado en una plaza debía morir dignamente en un parque, no podía entrar en el cielo innoble del tacho de basura o del cordón de la vereda; entonces yo lo arrollé lo mejor posible, lo llevamos hasta lo alto del parque, cerca del puentecito sobre el ferrocarril, y desde allí lo tiré con todas mis fuerzas al fondo de la barranca de césped mojado mientras vos proferías un grito donde vagamente creí reconocer una imprecación de walkyria.

Humus


Éramos casuales; habituados a la trashumancia. Estábamos cegados por el ansia del vértigo. La marca del fuego en la urbe. La enfermedad escrita desde el consumo de la flama. Repetíamos un bosque, una llave, la primera hoja en blanco desperdiciada por azar. Y recordábamos paraguas. Solíamos llover sobre los ojales cerrados.
Espacio había para un botón de dos agujeros. La clave consistía en desenredarnos.
Todos clamando las virtudes cíclicas. Mareados hasta la médula por una sustancia enorme. A mí me pedían clarificar hasta qué punto trascendía el hacernos adictos a la oscuridad. Por mí respondían voces. Sus argumentos resonaban como bestias noctámbulas. Y luego los otros. Yendo y viniendo por los parajes despoblados. Nosotros éramos los únicos habitantes y cada cierto tiempo regresábamos para saludarlos. Eso mantenía nuestra historia. El acto de reflejarnos sobre espejos de agua. Porque el pelo y la caminata ardían bajo este lenguaje inapropiado para los juegos. La encrucijada de regresos nos emocionaba. Gritábamos con la culpa de sentirnos ajenos. Nuestro hábitat consideraba la ejecución de los verbos palpables. El resto confabulaba contra el roce el cansancio el atisbo de miedo enclavado en otras partes. Y cuando decidíamos que todo estaba bien, olvidábamos la noche el fuego el pelaje y corríamos para extrañarnos en nuevos dobleces de algún otro ojal.


Nuestro símbolo patrio


Una persona como yo de la noche a la mañana debería amanecer muerta, porque es tanto el animal teñido de biográfico, que el desprendimiento sanguíneo impera.
Yo no estoy para triunfos ni buenas personas sino para chicos perversos que quieran y odien y se larguen a la salida del cine; locos de miedo repitiendo que esa costra que les supura bajo el cráneo no es más que un tilde en el inicio de sus aberturas.
La patria jamás ha formado parte de mis bordes, pero quiero bailarla con esta costura de hilo bordado.
En el escudo hay un par de animales extintos y la tríada de los colores típicos con sus jaurías humanas en apogeo. (Yo no sé hasta qué punto brotan cristales desde el centro, pero coincido en dejar al cuerpo doblado como una bandera sobre el ataúd de unos cuantos héroes menores, cuyos nombres jamás aparecerán en los libros, porque la historia está escrita para gente bonita que confía plenamente en la verosimilitud de los acontecimientos)
Si te digo que quiero bailar es para morderte un pedazo del lóbulo y luego enredarme en tu pubis de niño marchito. Así es como me gusta la gente a mí: con el fracaso medio colgando y una expresión de pérdida y rabia a ambos costados del ojo.
Porque los animales nos reconocemos por el olfato, y desde aquella primera vez nos usurpamos las utopías de la derrota.

domingo, 6 de septiembre de 2009



Jan me espera a la bajada del estrado.
Me necesita, no podrá castigarme.
Me desea, urdirá una sanación.
Aguarda parsimoniosamente a que los otros comediantes se retiren y quedamos frente a frente, su sol contra el mío. Me fija a los ojos, coge una de mis manos, se inclina y la besa sin abandonar mi mirada. Guarda distancias, guarda silencio. Soy Nesla y espero.



Guadalupe Santa Cruz.
Los Conversos.

Discontinuo

Olm: La morfología puesta al servicio de los cuerpos

Esta lluvia
(cristales de carnecitas abandonadas)
todo sitio
toda esfera particular

Granizo de cuerda vocálica
y tú
apretando mis paredes con tu espalda
heredero a horcajadas
las piernas

Mi lengua rosácea
te enreda
coralitos al cuello.

Dígamelo todo (En poco más le diré cómo me escribirá con confianza). Y cuando me conozca y el edificio dorado se derrumbe, sea honrado y dígamelo también.
Yo no le pediré sino eso: lealtad. Nada más. Yo lo sufriré todo: El no verlo, el no oírlo, el no poder decirle mío, porque mío no puede ser; todo, menos que juegue con este guiñapo de corazón que le he confiado con la buena fe de los niños.
Sane. No haga desarreglos; no se desabrigue; no ande demasiado; levántese tarde; no se exalte, coma abundantemente.
Espero con ansias su carta. ¡No sé de su corazón hace tanto tiempo! Como sus cartas me dicen poco de él, se me antoja extraño, lleno de otros sentires, consumido de otra fiebre, repleto de otras cosas. ¡Si yo pudiera creer un momento siquiera que al menos hoy es mío, bien mío! Si en este momento de ternura inmensa te tuviera a mi lado, en qué apretado nudo te estrecharía, Manuel!
Hay un cielo, un sol y un no sé qué en el aire para rodear sólo seres felices. ¿Por qué no podemos serlo? ¿Lo seremos un día?


Gabriela Mistral. Carta a Manuel Magallanes Moure



En el bolsillo tengo
un otoño cuajado






Beber a mascadas
un té de manzana con canela.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Balbucea

Los niños gritan escandalizados
delirio en la mixtura de sus cuerpos
tan famélicos nocturnos disociados
afilados como los hocicos de los perros.

Los niños vociferan
que desean ladrar
y caminar a horcajadas sobre el primer exilio.

Esta levedad
los hace vulnerables
ante los terrores nocturnos
y las madres les gritan que no,
que basta, que bueno
tirándoles el pelo
antes de jugar.

Apátrida


(Si tú me dices
que mis palabras
te dilatan los agujeros
no es que yo no entienda
sino que me duele la llaga
con que me abres
los sustantivos en las piernas
para retraer
tu sabrosa costumbre
de hacerme recordarte
como un anzuelo cuya carne
me hace víctima
de tu ausencia de Pez)

Margioella


Cada vez encinta. Toda probable modificación es el cuerpo enredado en pelos en patas en señuelos que la saliva muerde, porque la saliva será un animal sin domesticar que duele quema rasguña las excepciones los ritos la lengua.

La lengua habla.

La lengua es un habla ilimitada en su borde.

Yo hablo esta lengua que me dice que refriega su amuleto sobre la Patria donde vamos a parir cristales de silencios.

Lotman


Esa palabra al borde de los orificios. La faena posterior al llanto. Claves de espejos; sustancias improbables. La hora. La certeza de saberse animales vejados. Aquella tácita lumbre de sus entrañas.


(Imposible que la merma
les cubriera
los fragmentos calcinados)


(La fidelidad está vedada esta noche)


El texto Arcada, de Carolina Vega, examina las condiciones de una poética del subalterno, de aquellos que no caben dentro del relato establecido para la modernidad, y que, desplazados hacia la frontera y el límite de toda territorialidad, muestran sus cuerpos frágiles y “bastardos“; sucios, irreverentes y contaminados en la ciudad posmoderna, dominada por las exigencias del mercado comprador, ligado a una cultura blanca, que somete y controla los gestos de la épica o la canción sudaca.

El situarse como “ perra” o “perro “ define la forma de ese territorio que se instala desde la voz disidente de Carolina Vega: situarse desde la zona “inferior”, nombrase animal en un relato que delata una sexualidad que viene a ampliar los contornos de la precaria historia en un despliegue de metáforas que al decir de Homi Bhabha en su libro El lugar de la Cultura, tienen la capacidad de oponer un signo poético a la ferocidad de las hegemonías políticas y económicas de la cultura occidental.

Los “perros” que acezan, gimen, espían y se acoplan o muerden ferozmente tienen una data en la literatura chilena. Tal vez sería interesante conectarlos con Carlos Droguett y sus Patas de Perro, en que cita a Boy el niño proletario, animalizado y descartado por toda la civilidad política. Boy el niño paria, el exceso, el excedente: cuerpo de hombre, cara humana y patas de perro, alegoría del mestizaje, símbolo del mestizaje y de su violencia carnal y simbólica, de su relato más allá o antes de la letra culta y europea, en la antena misma del odio.

En el texto de la madre, la autora elige una figura que reformula una identidad chilena, incestuosa y local. La madre siempre más acá y más allá del cuerpo, rompiendo cualquier amenaza de unidad, se entrevée su fuerza productiva y avasallante, cordillera que estrella sus brechas en las islas jóvenes recordando una historia cerrada y montañosa.

Porque al madre se nutre de la hija y fiel a esa unión de dos bastardas, dos vasallas latinoamericanas, se arriman en el “reducto” de la “ playa”, no de la “ patria”, puesto que ésta última es un espectáculo inacabado y sumiso. Ese es el modo de habitar de Carolina Vega, su apertura como signo resistente y poéticamente transtextual, híbrido y plural, desafiando poéticas más conservadoras, que se revela y sigue las líneas barrocas, profusas, de una genitalidad desordenada y en verdad revolucionaria.


Eugenia Brito. 14 de agosto de 2009.

viernes, 28 de agosto de 2009

Carcomer el plagio, la fauna, la sustancia inacabada

Allì donde la letra busca dar a luz


1. La fuerza del cariño


Conocí a Carolina Vega, en los talleres Moda y Pueblo que dirige Diego Ramírez, allí pude ver como las palabras se hacían y deshacían en las precipitadas bocas de sus jóvenes creadores, muchas veces a pulso, contra la dificultad, para bailarnos sus rebeldías y sus espacios más secretos.

Desde las palabras se piensa y se construye el mundo. Es la apuesta que Diego hace, incitando a los jóvenes autores a escribir desde sus miedos, desde la ceguera, contra las torpezas de la mano, a punta del cariño, con rigor y amor al oficio, porque la escritura duele y porque siempre será una apuesta y un gesto político.


2. Saberse hembra / Las poéticas de lo femenino

En Arcada, opera prima de Carolina Vega se construye y elabora una poética de urdimbres y anclajes, de costuras y pliegues, son lenguas punzantes de mordidas y garras, que inundan el cuerpo y lo lastiman.

Una escritura de trozos, piezas y retazos, de caricias y pelos, desde una coporalidad múltiple que amplifica sus deseos bajo un ojo riguroso que sitúa el escenario de sus bestias, en la intimidad de esos cuerpos vulnerables, dispersos por la urbe metálica, la vida subyace bajo un estado de amenaza.

Saberte animal bajo la cerradura. La maldita insistencia de tu ojo. Afuera está lleno de perros y perras con lepra. Se nos cae el corazón a pedazos.

Los perros y perras de Carolina Vega se erigen como provocación, cuando desde sus hocicos babosos gruñen y se acoplan, cuando marcan sus territorios en la gran urbe fálica que los instiga.

Allí donde las bestias se repliegan bajo el horror y la furia la jauría es un lugar imposible.

La imagen de los perros en ARCADA nos conecta con la brutalidad de la manera más pura, perros furiosos mostrando sus dientes, como expresión máxima de fetiche de una masculinidad territorial, citando El lugar sin límites de Donoso, en que nos abandona en la página final junto a Manuela, que atenta a los ladridos de los perros, espera tal vez, la que será su última noche.

Carolina Vega despliega en sus textos las habilidades de un hablante que como derecho propio elabora su particular modo de percepción. Desde esa mirada que crea y recorre el mundo se construye una erótica femenina donde el cuerpo punzante, se articula en su contraste con el exterior, en una ciudad poblada de andamiajes, justo allí donde la letra busca dar a luz.

Reconocerse desde la herida, saberse fuera, lejos, expulsada desde siempre, para elaborar desde allí una poética, una política donde la escritura se vuelve pulsión y ejercicio constante de las hembras, en tanto portan sus marcas y batallas, más abajo de la piel.

La montan. La tierra se acomoda a la forma de sus patas traseras. Hay un enredo de pelos carcomiéndoles el abandono; dibujándose por primera vez en el espacio poblado de la ciudad.

La palabra transita y busca, para enunciarnos desde todas sus aristas los espacios atomizados. Desde una mirada implacable, los dedos, las manos, son pequeños y delicados instrumentos que hurgetean buscando la sustancia. Una y otra vez, son sus dedos los que nos sumergen en un territorio donde solo hay cuerpos, pliegues, carne, sólo trozos, pedazos, partes.

La relación con los objetos cotidianos se vuelve descriptiva, el ojo apunta, la lengua se desliza, el habla abrasiva corroe y se abre de sentidos atrapando sus figuras inasibles, bellos paisajes pintados de humanidad en un cotidiano que asoma y escapa sus enunciados domésticos.

Construida el habla, como territorio pictórico, político, Carolina Vega habita, se adhiere y acopla en el cielo de la letra. Se mece, se place, se acurruca, y hasta parece que flotara.

Se levanta, se amolda a la tibieza de mis piernas y la suavidad indolora permanece indómita hasta el momento preciso en que entra en mí con su muda resonancia.

Entonces, el habla hurguetea, se atrapa, y abandona finalmente al inquietante poder que la somete, en la imagen asfixiada de la madre, de la uña que decidida se incrusta, cuando las palabras espejean, se deshacen.

Mi Madre siempre tuvo instinto felino. Vagaba por la noche, humedecía las sábanas, enternecía las pesadillas con su pelo alrededor de mis senos. Si no me tapaba la boca, estaba mordiéndome el cuello, balanceándose encima de mí.

Citando el odio se desmoronan las primeras sentencias en un relato de descripciones específicas. La madre oprime sobre la piel y el odio se instala. La madre y la hija se funden como única resistencia posible, socavadas por el odio, finalmente no hay unión para estos cuerpos femeninos fuera de la patria, la unión incestuosa y alternativa, donde se fagocitan los frotes y el cariños de las hembras, es la apuesta de un lugar donde toda comunicación es un vínculo imposible.

Y cuando Mi Mala Madre me amordazó para aferrarme a sus histerias, yo deshice mis sábanas de seda, como si fuera a reponerme y me bastara ovillar el cuerpo encima de un nuevo tejido, creado con saliva suya y mía después de pedirnos mutuamente perdón.


Eugenia Prado Bassi, a propòsito de la presentaciòn de Arcada.

miércoles, 12 de agosto de 2009


Las Costuras de las bestias

Todos los perros del mundo piden cariño de la misma forma, dice la autora. Ese cariño se vuelve brutal, como bestias que jadean y se acarician. Es ahí donde aparece la erótica que nombra ese cuerpo, que gime como la herida, y la sangre y la Mala Madre. Aunque se muerdan, esas bocas son la mixtura alucinante entre la voz poética de la autora, la cita biográfica del sujeto poético, la apelación, la historia de amor, la provocación, y la metáfora como símbolo estético de ese cuerpo femenino, esa alegoría de un cuerpo privado que apela a la patria, a las mismas calles donde estas perras y perros en celo se montan y se lamen como pidiendo un poco de amor en las zonas más oscuras de la ciudad. Desde ahí la relación con el cuerpo social de un país pater que domina el deseo de lo femenino: La patria es un cuerpo situado afuera de ti y de mí. Como la histeria de una boca en femenino, un cuerpo, una arcada, la representación de las madres y el bastardaje, porque el lenguaje es la apuesta, el riesgo, la poética del abandono, lo marginal, los bordes y los limites del cuerpo, las formas que se desmontan en la histeria de querer romper el canon de lo masculino a partir de la agresión de esas estéticas de las mordidas. La marca es la iniciación, el único gesto de cariño, el conocerse, el amor huérfano y salvaje. Las imágenes hermosas y aterradoras de Arcada -la opera prima de Carolina Vega- se instalan desde el cruce narrativo y la prosa, como un nuevo hallazgo dentro de la escritura de mujeres en Chile, de un cuerpo que hace alianza con esos territorios cercados por el maltrato y los afectos rotos. Aquel vínculo es la fragilidad de una hilvanada, de una borradura que se inclina con los dedos, con la lengua. Son las costuras del roce, las costuras de las bestias, como la propia autora sentencia: Por creernos cosidas con las hebras del mismo abandono.

Diego Ramírez



Lanzamiento de Arcada, mi primera obra autorial
Con la presentación de Eugenia Prado.

Jueves 13 de agosto.
19:00 hrs.
Bar Thelonious
(Bombero Núñez 336. Barrio Bellavista)
Entrada Liberada.

martes, 23 de junio de 2009

La maldita insistencia de tu ojo

Texto inédito, a publicarse en la obra autorial "Arcada".

Filmación y post producción: Felipe Smides.

Santiago, Chile; 21 de junio 2009.

(Introducción a Rayuela)



... Tratar de escribir una novela en la que los elementos psicológicos no ocupen el primer plano, sino que los personajes estén dominados por lo que yo llamaba una figura o constelación y actúan haciendo cosas sin saber que están movidos por otras fuerzas ...

Julio Cortázar.

Traerme tu lenguaje de otra vida



Fotografía: Felipe Smides
Santiago, Chile
2009

.

Ya no es justo hablar de peces.

Voy a inventar un nuevo animal
que diga lluvia
y hable de los umbrales mermados.

El nuevo animal será tierno
y despeinado
y tendrá los labios rugosos;
de modo que al amarnos
me deje la piel herida
y vuelta a regenerar.

(Dicen que el agua
es cuestión de costumbre)



Basta, animalito morado




(Déjame hacer dulce
la faena)

Constelación y actúan haciendo




Que me digas que tienes una idea
y que esa idea consiste
en vivir poéticamente
esta tarde anaranjada que tenemos,
enrojeciendo la amalgama de tu trazo;
o el hilo con que urdo
la paráfrasis de toda excusa.

Descripción de un amor físico

Yo no sé si tú sabes
que la gente mira
cuando por primera y segunda y tercera vez
ejerces el vaivén del trazo.

Algunos se preguntan
por la forma que adquiere esa belleza zurda
cosida a tiempo completo
como la costilla que le sacaron a la primera hembra
y todos sin saber,
jurando por el barro
y Adán
y la manzana envenenada.

A ratos te preguntan
por los animalitos que bordean la bravura
o las flores los tallos las nervaduras
y tú escoges un cabello
y cambias las mayúsculas por esdrújulas
arrastrando la yema del dedo
por ese cuerpo que no deja de ser otro
para amalgamarse a tu huella dactilar
y así perderse con tu sello
de animal huérfano, dadivoso y salvaje.

Camaleón











Que me pidas poemas
de ésos que hacen
cosquillas.

Timbres de agua o el inicio del invierno


Dicen que los 21 de junio
se produce el día más breve del año.

"Solsticio de invierno"
es una de las frases más bellas
para escribir.

Quizás en algún momento
justamente se teje
aquella conversación mimética
entre el otro lado
y éste.

viernes, 19 de junio de 2009

La Furia del Libro


Programa de actividades

19 de junio

19:00 hrs. Presentación de antología de poesía francesa, por Chantal Bideau, Vox Ediciones.

20:00 hrs. Noche de apertura. Recital con los poetas: Germán Gana, Galo Ghigliotto, Pablo Paredes, Gladys Mendía, Gustavo Barrera, Camilo Brodsky.

Música en vivo.

20 de Junio

14:00 Lanzamiento de Jaunisse 1. Carlos Henrickson. Alquimia Ediciones.

15:00 Lanzamiento Antología Nunca Nunca. Clara Quero y Cristina Bravo. Microeditorial Lingua Quiltra.

16:00 Presentación de Puntociego Ediciones

17:00 Conversación y lectura con José Ángel Cuevas.

17:30 Conversación y lectura entre: Juan Pablo Sutherland, Pedro Lemebel y Felipe Rivas; en torno a Literatura, Política y Género.

18:00 Lectura Gustavo Barrera, Alejandra Fritz, Elvira Hernández y Edson Pizarro. Ripio ediciones.

18:30 Lanzamiento Epew-Fabula. Nuevo Imaginario visual de la poesía Mapuche. Piedra de Sol Ediciones.

19:15 Recital de Poesía y Narrativa actual: Jaime Huenún, Felipe Moncada, Tomás Browne, Yeco Aguilera, Lucas Costa, Enrique Winter, Víctor Quezada, Rafael Rubio.

20:00 Performance “Putas para Huidobro”. Eli Neira.

20:30 Lanzamiento de Segunda Serie Poetas del Puerto. Rabiosamente Independientes.

21:00 Federico Eisner. Poesía+Música (solo al bajo eléctrico) Música Electrónica Experimental.

21 de junio

12:30 Presentación de las leyendas The lanterns of Pillan y When the moai walked (Lectura de leyendas chilenas en inglés, apoyo de imágenes a través de power-point. Amapola Editores.

13:00 Cuentacuentos Infantiles. Eva Passig.

13:30 Leyendas chilenas adaptadas por el equipo Amapola Editores.

14:00 Presentación del libro A la sombra, Encuentro Lit. en el recinto penitenciario femenino. Alquimia Ediciones.

14:30 Muestra de Videopoesía, Varios autores.

15:00 Lanzamiento de Lenta. Alexia Caratazos. Alquimia Ediciones.

15:30 Lanzamiento de Revistas Literarias: Los Poetas del 5, Cuadernos Quiltros N1, La Piedra de la Locura, Chancacazo.

16:00 Lanzamiento de Los Perplejos. Cynthia Rimsky y Lanzamiento de Colección Reserva, Ricardo Loebell. Sangría Editora.

16:30 Recital de Poesía y Narrativa: César Cabello, Juan Pablo Pereira, Julieta Marchant, Marcos Arcaya, Guido Arroyo, Diego Ramírez, Felipe Becerra.

17:00 Lectura Poética: Carolina Vega, Leonardo Quezada, Rodrigo Romero-Flores, Cristian Moyano.

17:30 Proyección de documental “Señales de Ruta”, de Tevo Díaz, sobre el Poeta Juan Luis Martínez.

18:00 Conversación y lectura con Carmen Berenguer. Organiza: Catapulta Libros.

18:30 Presentación de Editorial Mansalva de Argentina, conversan el director de la editorial Francisco Garamona, y el crítico del diario El Mercurio, Pedro Pablo Guerrero.

19: 00 Presentación del libro “Sobre la ausencia” de Carlos Droguett, y exhibición de video del autor. Presenta: Roberto Contreras Organiza: Lanzallamas Libros.

19:45 Presentación de Libro Los Cantos Ocultos, antología de poesía de Jaime Huenún.


Entre las editoriales participantes se encuentran:

Editorial Moda y Pueblo
Puntociego Ediciones
Ediciones Cataclismo
Lanzallamas Libros
Ortiga Ediciones
Microeditorial Lingua Quiltra
Rabiosamente Independientes
Ediciones del Temple
La Piedra de la Locura
Ripio Ediciones
Sangría Editora
Piedra de Sol Ediciones
Ediciones Luciérnaga
Revista Los Poetas del 5
Mythica Ediciones
Amapola Editores
Editorial Gog y Magog (Argentina)
Vox Ediciones (Argentina)
Editorial Mansalva (Argentina)
El niño Stanton Ediciones (Argentina)
Editorial Black & Vermelho (Argentina)
Editorial Zignos (Perú)

Los esperamos en Villavicencio 323, Barrio Lastarria (Metro Universidad Católica)

ENTRADA LIBERADA

sábado, 13 de junio de 2009

(Como si fuéramos vampiros)


Tocarte.
Enrollarme la lengua
sobre la butaca
de un cine.

Es la dignidad


Dice partes del cuerpo con una tibieza microscópica como si a ella le sobraran historias y experiencias y parte del miedo que siento cuando la escribo. Yo más bien la dejo pasar implorando una gesticulación vedada en el vértice. Entonces finge lo que pretendo ser y transformamos el pronombre, el sujeto, el objeto de deseo transmuta y jadea. Yo la miro escribiéndome. Ella espera ser descrita, entonces la extiendo como bifurcación de mis paréntesis; voy inclinándola hacia el terror del padre, hago que hable este decir desde mis agujeros. Mis agujeros son todos los sinónimos del hambre, están escritos en esta página en blanco que nosotras tan bien conocemos. Ella, yo, la que me lee, esa forma en que nos tocamos al mirar bajo los dedos. Entonces me apela con voz de hija clausurada y paso a ser la madre, la noche, el endometrio rojizo de su maravilloso cautiverio. Porque la amo. Le digo ella y yo, asumiendo los carices de este pacto en que la merma nos contiene. Ni ella ni yo estamos acabadas, sino apenas dibujadas desde el vientre. El cuerpo es la brasa que los perros nos lamieron. Dice palabras y le enciendo los dobleces. Voy al detalle, al predominio, a la juntura. Exploro en sus formas de encadenar el lenguaje. Le pregunto. Me respondo qué hacer. La dejo sola, sabiendo que vendrá. Me aprieto al decir su confesión de fusilada. Recojo su pulpa, su magma, su trazo. Todas mis madres han sido castradas. El resto de los agujeros fueron letras que las piernas nos trabaron sin querer. Mis madres. Las hijas de otras. Sin saber la llamo otra; a veces desde sí misma. Ella finge secretos que desconozco; se adhiere a estos colores. Caminamos por calles latentes en su leva. Me mira sin que yo la vea, porque cuando se distrae, dibujo peces de agua. Para ella. Para los agujeros y este descansar silente que somos ella y yo figurándonos madre fulminándonos hija nosotras que ardemos en la escasez del hilo. Húmedas en la herida de las terceras personas. Cada vez basta. Cada vez exacerba el delirio aumenta el trozo disminuye la mortalidad. Sin embargo. Ambas movilizadas por este afán. Depiladas, sedosas. Pongo mi boca en su boca. Hundo mi lengua en el agujero de su paladar. Le busco los labios, escarbo sinónimos. Qué decir de abajo y de arriba, superponiendo el habla a una cofradía cuando viene, cuando voy, cuando me escondo. Coincido en su llanura de hablante. Le colmo el pelo de azafrán. No sólo la palabra, sino la manera en que huele, en que palpa, en que se ovilla sobre un gato bajo los tejados. Trenzo la hebra para tejerla. Me dice que sí, que le gusta, que gritará. Entonces, escribo repitiendo incansablemente que no debo olvidar nada. Porque la noche, porque la causa, porque la levedad del gusto enciende una pequeña llamarada.

viernes, 12 de junio de 2009

Paréntesis con tilde






Para tragarme tu lengua de seda

jueves, 11 de junio de 2009

(Anotarlo hoy)









Los restos que guardé de tu endometrio podrían -en el mejor de los casos- transformar para bien lo intangible.









______________________________________________
* Esta noche te robo las palabras y los tildes yo.

.







TRÁTAME COMO SI ESTUVIESES BEBIENDO





PARTE DE MIS VASOS SANGUÍNEOS





Me mira, y escribe:


(Me gusta sentir
lo natural
de tus axilas de ave
en cuerpo de pez)

martes, 9 de junio de 2009

Sí.








A veces dejo la motosierra en casa.







Arcada



Capítulo 3: Títulos.

Fotos como capítulo 4. (Anexo)

* Muñecas: No incluír.

Intervenir mucho +. Desfigurac. de la autora.

Ojo con el diseño. Dejar E° en blanco.

Necesidad de + epígrafes. Woolf, Eltit.

Evolución. Tenderini -> Actualidad. Transgresión de la moral que no resulta forzada.

Juegos del lenguaje.

Ojo con reiteracs. de palabras.

Sobreadjetivac. sin ser Neobarroca.

Ojo con títulos.

"Auscultándose" -> Eliminar.

Rechinar / Falange.

(Aquí hace falta un dibujito)

Hipotermia


Proyecto en veremos




-> La locura de la locura.
-> La dependencia filial.
-> El temor a un otro, en tanto figura masculina amado/amante; amado/hijo.
-> El lenguaje del cuerpo.
-> La abertura físico afectiva.
-> Recibir v/s penetrar.




(Cómo diablos) Transformar eso en palabras.



Acá todos hablamos, aunque nadie nos vea.

1981


Entonces, cerró las puertas
y dijo que yo no sería su nieta
mientras siguiera pregonando
esta rebeldía roja
entre la fuerza productiva
de su rebaño.

.



El otoño cruje
como una mordida
inicial.


Fotografía: Felipe Smides

www.flickr.com/photos/felipesmides

Aída


Tengo pavor de que te vuelvas loca y no sepas de los perros en el jardín.
Yo no quiero vestirte entre aquellos internos que vociferan fórmulas para adquirir nuevas enfermedades. Ellos, desnudos; tú, al oeste de su bravura.
La psicosis me resultaba hermosa para las palabras, aunque ahora se me vuelve infértil como trazo de tu matriz. Esa agua de la que vine me aprisiona, me ralentiza, me ciega como animalito saponificado en su química de conservación bastarda.
Todas las y los muchachos que hay aquí me sobrecogen por sus intentos de recortar con tijeras esas sombras chinas de las que alguna vez te hablé; mas tú te deslizas con tu silencio de oruga que no sabe que siente lo que ama.
Si quieres te hablo, invento una pelusita roja que toca tus yemas con serenatas; dibujo una estrella de mar en el pelo de todas las chicas que cantan contigo, pero por favor ven; después de los rezos y de Dios; porque Dios nos queda chico y yo no quiero imbuírme de su misericordia.
Cuando estabas relativamente bien, decías que las voces te hablaban y yo inmediatamente te rogaba que no siguieras, porque la locura estaba permitida sólo en el centro de mis palabras, y su mordaza de animal viviente quedaba segregada a la estrechez de mi verbo.
La primera vez que me preguntaste, te conté que Aída era una ópera de Verdi, y que curiosamente el pasaje donde vivíamos también tenía nombre de músico. Luego te señalé el Canal de Suez, porque en el colegio aprendí a dibujar el Mare Nostrum de memoria.
(La memoria es una dama colorada
que repite en sus fuegos
sombras que nos quedan
por conocer)
Yo no sé de tus sombras ni de la soledad que te tuerce el labio.
Esta tarde, en estas manos ovilladas como gatos deposito la cartografía, la necesidad y la llaga. Vine a contarte fragmentos y a pedirte que por favor alejes tus cánticos de mí. Tengo demonios en la juntura en la pupila en los vellos que me crecen sobre el empeine. Tengo una sed de decir todo cuanto hemos olvidado. Vivimos en una casa en una calle con nombre de músico. Tú me dijiste del canto de la carencia de la astucia que había que tener cuando los delincuentes saltaban por la ventana. Yo te respondí que la familia valía menos que todos los charcos sucios del mundo. Tú te reíste y nos mordimos jugando. Tenía pavor, por eso te lo cuento.