lunes, 18 de abril de 2011


Después de lamerle la lengua a la vida
fui a salarle
la pulpa
a la montaña.

2 comentarios:

c r o n o j o dijo...

no me cabe duda, tu mar sala con su lengua porosa las tímidas ondulaciones.

lamadresuya dijo...

Y cuando se deja estirada, la baba puede evaporarse con el viento. Y luego se recarga para ser estirada.