martes, 31 de marzo de 2009

* Lecha

Cuando me bebe, deposito en ella una saga de casualidades imposibles. Yo sé que se pregunta por qué los cuerpos son recipientes que nos subyugan, manteniéndonos ligados al silabario.

Un ruido blanco. Un fluído espermático bautizado con nombres de animalitos muertos. Ella no acepta mi aroma en sus comisuras. Dice que los besos con sabor a mí son dignos de rechazo y yo mismo soy testigo de ese rictus facial que la sobrecoge al momento de morder la viscosidad de mi vía láctea. A pesar de eso, la tiento con un cauce orgánico que todavía no comprende.

Cuando me bebe, a veces la miro de reojo y su palidez rechina entre los nervios y mis sustancias pilosas. Será que vamos a acabarnos cuando me ofrezca su pecho o tendré que cruzar concienzudamente sus fronteras. Le digo, me dice; tendremos que escribir la corporalidad que nos repugna; enfrentar el deseo calcificado, acogernos al amparo de un croma cercado en sus vértebras.

Cuando me bebe, ordenamos los pliegues y desordenamos el deseo. Por más que me agite en la cardinalidad de su imposible, flotamos en su estructura de sílaba necesitada.

Los animales cruzan de un cuerpo a otro con su tacto. Ese aspecto lingual promueve la succión de los extremos. Cuando navego hacia la cúspide, ella se enrolla en una arcada que jamás finaliza en sus lágrimas de virgen.


___________________________________________________
* 1. Líquido seminal de los peces. 2. Cada una de las dos bolsas que lo contienen.

lunes, 30 de marzo de 2009

Monserga

Mi carne

Mi celo

Mi fuga.






Nada más explícito que nuestro secreto





.

Sintaxis

(Mi gerundio dormía desnudo
y cuando iba a visitarlo
nuestros cuerpos simulaban participios)

Colmena

Ese día hubo nomadías marcadas por su condición precedente.

Yo insistía en preguntarme cómo aquellos bosquejos alcanzaban a nombrarlo.

Después de tatuarnos voces al costado de los labios, encendió un aura que nos bendijo.

Letal

(Adoro las torpes formas
con que reivindicas
tu dependencia)

Homicida

Ayúdame a terminar ese texto
que no puedo dejar de escribir.

XXI. El Mundo

En mi sueño,
me pintabas el útero
con lápices acuarelables.

Pandora




(Abrir suavemente
una cajita musical)

(Boom Boom Kid)


S.O.S

S.O.S

S.O.S ...

Muchas cosas
para esta noche.

... Muchas cosas
para tan poco papel
...

Aunque llueva


Quemar a lo bonzo al padre













Largarse de este puto país.

Lo que más amo de ti
es que juegas a ser ese chico malo
que patea gatos y botellas por las avenidas
cuando en verdad te mueres de miedo
y a la hora de dormir
lo único que deseas
es poder aferrarte a cualquier cosa
que no vulnere tu vacío.

.

Sombras analfabetas
sobre los rubíes
del cénit.

Cartas para Tomás


Me gustan mis caderas.


Mi falda de raso negra y ajustada.

El corsé de encaje y los portaligas con media calada heredados de mi madre.

Me costó tanto adelgazar, tener el vientre liso y los pechos casi en su lugar.

Nada en mí devela que yo sea aún una mujer de partos carnales.

Mi vida la hago principalmente fuera de la casa.
Mis insomnios son por el mundo, por mi país, si se le puede llamar país.
Mi hijo dorado está bien.

Nada en mí devela que yo sea, aún, una mujer de partos carnales.


(Malucha Pinto)

Madre



domingo, 29 de marzo de 2009

Quién es el padre

A mi padre le gustan las niñas
Mi papá es un animal herido
Mi papito no me quiere
Mi padre no sabe dónde estoy
A mi padre se le escapan besos
Mi papito tiene un cuerpo horrible
Mi papá está lejos de ser Rock Star
A mi padre le chorrea la boca
Mi papito no sabe hablar
Mi papá rara vez escribe
Mi padre a veces es mago
Mi papá es una rata
Mi papi me da pena
A mi padre le gustan las estrellas
Mi papito no tiene pelo
Mi papá nunca me ha llevado al médico
Mi papá jamás me ha visto llorar
Mi padre huele a sebo
Mi papá transpira
Mi papito me toca
Mi papito habla de su mamá
A mi papá se le llenan los ojos de lágrimas
Mi papito vivió en la nieve
Mi papá dibujaba insectos
A mi papá no le gusta el pasado
Mi papá es una caja de leche
Mi papá es una página en blanco
Mi padre acelera las catástrofes
Mi papá no siente frío
Mi papito no sabe cómo peinarme
Mi papá debería ser Humphrey Bogart
Mi padre dice que soy terrible
Mi papá cuenta las hojas que le debo
Mi papito es el otoño
Mi padre se resbala cuando caigo
Mi papá es demasiado normal
Mi padre es padre de otra familia
Mi papito se niega a alimentarme
Mi papá sueña todas las noches conmigo
Mi padre maneja su arma
Mi papito no respira el mismo aire que yo
A mi papá lo despiertan con electroshock
Mi papito me arruga los cuadernos
Mi padre se extravió en mi mapa
Mi papá recorta numeritos
Mi papito sabe que no lo escucho
Mi padre inventa excusas para no verme
Mi papá es violador
Mi papi encerraba a mi mamá en el baño
Mi papá dice que un perro es un perro
Mi padre se llama Oscar
Mi papi me puso un apellido horrible
Mi papá se estrella contra la historia
Mi papito me hace cariño
Mi papá se casó después con una hija de puta
Mi papá se pone la ropa interior equivocada
Mi padre no usa condón
Con mi papá nos amamos toda la noche
Mi papito me mira bajo el agua
Mi padre finge que sabe
Mi padre parafrasea a Dios
Mi papito es una cicatriz que tengo en el ombligo
Mi papá no sabe lo que es la lluvia
A mi papi pocas veces le miento
Con mi papá jamás nos abrazamos
Mi papá me mira dormir desnuda
Mi padre duerme con los ojos abiertos
Mi papito escapa por mis entrañas.

Un segundo u otro


Entonces, abrimos los ojos.

Tu cuerpo mojado
de pajarito nuevo.

Querido Padre:

Tu nombre, mi rabia, mi deseo, mi carencia dérmica; la desfiguración del apellido y el cabello. Al hablar de ti la página me queda grande, no sólo por tu nebulosa sino por la voz badía que extiende más y más el texto.

No tengo abecedarios que me remitan a tu sanción. Todas las vocales que aprendí se vuelven mudas al entrar en contacto con tu ignorancia.

La noche también era blanca. Cuando inseminaste mi anatomía se me cerraron los párpados.

Yo dudo. Silenciosamente pregunto si alguna vez indagamos la distancia en tu vía láctea. Todo tibior vino de mi madre y su latencia roja acariciándome la pupila. Yo te escuché decir mas tú callaste desde esa distancia glaciar que sin embargo nos quemaba. Por eso la ceguera.

(En esta página no hay letras cuando te escribo)

jueves, 26 de marzo de 2009

Abril

Siempre me gustó mi nombre; no sólo por la nostalgia de su A, sino porque Abril es un mes de lagartijas y salamandras tostadas al sol. A veces miro un pedazo de carne y respiro el hedor narrándome su destino de cadáver. A veces, el nombre no es más que una marca registrada horizontalmente sobre una frontera.

Cuando los árboles se mueven, él los mira como si les hablase y yo no entiendo. Es poco lo que logro oír, no sé si por la frontera o la A, o por una incapacidad mía de volverme hacia lo inútil que lo encierra horas y horas en las vicisitudes del ocio.

Será que la soledad nos marca con sus líneas las venas de los brazos y no nos queda otra que aferrarnos a los animales más indefensos que existen, ésos que miran con cierto austismo el mundo de afuera mientras el resto corre vertiginosamente sobre una línea infinita.

De pronto la noche no es más que una excusa para la ejecución de los caligramas. Ellos miran, ellos se pierden condicionados por un reflejo y la línea, nuestra inspiración balea un eco dentro de las fosas nasales. La noche es un lobo con cabeza de fieltro. Su aullido amorata la estrechez de la yugular.


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* Indiferente de llegar a concretar esta novela, pienso que debería volverme narrativa.

Señor Luthier:


Sólo usted podría inventar una llovizna. Usted, que es adicto a los animalitos y las muecas y sin querer me dice lo que soñó mientras nevaban gatos en los tejados.

No hace falta que le cuente que acá trasladamos las fronteras del lenguaje, porque usted lo sabe todo; o al menos logra intuírlo como alguna carta que sacamos al azar, sonriendo siempre antes de tiempo.

El día que le pregunté por los Arcanos, usted dibujaba sobre lienzos amarillos y a mí no me pareció extraño que cediera porciones de aire para imaginar que todo estaba escrito bajo los cuerpos. Esa saga, Señor Luthier, esa saga y sus retazos de niño encontrado después de perder la costra y una luna en su rodilla izquierda son los que me trajeron un eco profundo desde su nido.

A ratos logro vislumbrar que sus heridas tienen que ver con silencios no respetados. Por eso su necesidad de lubricar la magia en violetas exhumados.

No le he contado que la noche anterior soñé con campos espigados. Los cabellos, Señor Luthier. Los cabellos, los caballos, las ventiscas, el fuego. Todo parece una rima grandilocuente aunque me inclino a pensar en el latido de la aorta. ¿Y las manos? ¿Se ha fijado con qué carácter inscribimos sombras chinas en los muros? Si yo pudiera encontrar ese ojo que baila en los arrecifes, le preguntaría por usted y hablaríamos de Finlandia. ¿Vio que todo es un destino aparente cuando cedemos al cosquilleo de lo probable?

El mar mece. El mar agita cascadas de estrellas. Me gustaría que tanto usted como yo pudiéramos contener cielos entre las manos sin importar que aquello suene demasiado vulnerable para mi escritura.

Hace días, señor Luthier. Hace días. Tengo tantas cosas que contarle, pero las palabras se me agolpan entre los dedos y los labios. Alguna vez deberé jerarquizar y decir.

Usted no me ha contado de los placeres ni del ruidito que escucha al levantarse. Ahora yo pienso en colibríes formando figuritas en las ventanas. Quizás le interesaría la historia de los Olm o alguna leyenda griega que mi amigo imaginario y yo podríamos contarle.

(El caso es que la risa, los dragones y los tejidos están formándose hace mucho tiempo)

Usted y yo deberíamos reír como sombras fílmicas de antaño y vertir nuestras esperanzas en los instrumentos desalmados.

Por ahora voy a dejarlo, susurrando un mantra para su garúa.

Espero que me cuente de las pelusitas que se enredan bajo sus pies, y que sus sueños sean siempre una puerta de entrada a los jardines de las Magas.


Fotografía: Diego Ríos.

Él y ella
son los que jamás se acobardan
ante un tejado
cubierto de hierba.
El agua es un silabario animado.
También parece un incendio voraz
como si las palabras fueran quemadas
y sobreviniera el primer milagro.

Simbología Telar

El cabello siempre ha sido
un animal autónomo
que observa a su presa
bajo la noche dormida.
Todavía somnolienta bajo la vía férrea.

miércoles, 25 de marzo de 2009




Entonces, me dice:
¿Crees que podamos ser amigos de nuevo?
* La muerte es un nuevo panóptico del poder *

No olvidar esta idea, no.
Meterla bajo la almohada,
salir con ella.

Dormir custodiada por su eco:
La muerte es un nuevo panóptico del poder.

Resiliencia

(Quizás por eso
el dolor y el placer
se los agujeros)

Tábano

Entre agua y brasa
a t e r c i o p e l a d a

Roneo

Entonces me dice
que el contagio es una invención
para hundir su lengua
en mi boca.






(Soplidos de ángel daltónico)

.

Siempre aquí:

Un pasadizo
O la vértebra
de un sueño.

2.

Yo debería
arrojarme al dulzor
de tu tibio
sacrificio.

1.

Quizás
cuando tiemblas
sin querer me llamas.

El amor a la enfermedad

El cuerpo deseado por el romanticismo es aquel que se hunde en un derrumbe plácido, que se sumerge en un ocio obligatorio para abrir todo el campo a los más letales sentimientos amorosos. Cuerpos sólo pensantes, deseantes, improductivos para todo otro hacer como no sea la escena única de su desgarro corporal, de su conversión ascendente y mística en el amor. Cuerpos de ocio, planicies sociales, toda una fragilidad apresurada donada para el diseño de una estética que se funda en el desmayo, en la blancura facial recortada contra la oscuridad de la noche. El romanticismo se presenta como la gran aventura de la pérdida masiva y, en medio de la pérdida, el triunfo del sanatorio que captura uno a uno los cuerpos románticos para exponerlos al sol y resarcir allí a los pulmones congelados, impedidos de ejecutar el menor esfuerzo.


(Diamela Eltit. El infarto del alma)

martes, 24 de marzo de 2009

Tengo un jardín de gatos artificiales



Acezan

Plegarias de montículo nevado

Organza

animal drogado
animal enamoradizo
animal enfermo
animal con boxers
animal sado

-no queda otra que caerse bien entre animales-

animal ruido
animal bergman
animal playa
animal exiliado
animal esperanto
animal subtítulo

-todos los animales pendiendo de un hilo-

animal curioso
animal azul
animal rasgado
animal monosilábico

-palabras en la punta de la lengua
cacería o carroña para un monólogo interior-

los animales estamos locos
los animales vivimos contagios
los animales lamemos carne
los animales pedimos perdón
y todo, todo,
se nos hunde
en las escamas.

lunes, 23 de marzo de 2009

¿Las niñas hacen las mismas preguntas que nosotros?



(Yo no sé si logras intuírlo;
pero alguna vez
me gustaría que me llamaras Ana
para dejar de hablar de ti
como si fueses una tercera persona)

II. La Suma Sacerdotisa

En mi sueño, golpeabas la ventana
como en esa película que tanto nos gusta.

Yo te abrazaba con los ojitos chicos
y luego te invitaba a participar
en un segundo ritual de iniciación
antes de meternos bajo las sábanas.

Primero tú;
después mi pelo
recorriéndote las palmas de las manos
anticipándonos a aquellas nervaduras animalescas
que rozan la papila el tacto la enumeración
de los lunares y los vasos sanguíneos.

Me mirabas con tu soledad tan cerca
y yo sonreía
encima de ti, debajo de mí,
como un secreto carente de diálogos
(Tú sabes que de noche
los grillos conversan todo)

Entonces, nos amábamos en cámara lenta
hasta que el sol nos volvía amarillos

Veía claramente tus manos
-Tu cuerpecito encima-
bosquejando un tránsito desde mi nariz
hasta la pronunciación del labio.
(Como ves: nosotros y el film)

Al despertar, algo flotaba en el aire.
No me lo vas a creer,
pero la mañana era espesa
y olía a inquietas semillitas de semen.

Pensé en contarte,
pero preferí dejarlo acá,
como un señuelo para ti,
que siempre serás
mi diminutivo;
mi Otto perfecto.

domingo, 22 de marzo de 2009

El Infarto del Alma

Te escribo:
Nunca hube de encontrar una sola palabra que te retuviera. Mi espalda es la que me infama todo el tiempo. Mi mano me obedeció con brusquedad, mis ojos se nublaron con sólo contemplarte. El barrio se hizo tosco cuando recibió tus pasos. Una pálida vidente me dijo que el abandono regía el simulacro de mis días.
(Diamela Eltit)

viernes, 20 de marzo de 2009

XVII. La Estrella

En mi sueño
hubo una explosión de colores.

-Ninguno hablaba-

Ambos nos quedábamos mirando
para descifrar lo dulce
del enigma
bajo mis estrías.

Ruido blanco


Ruido blanco es un vuelo nocturno;
nervadura de rincones que florecen
ajenos al bamboleo de un secreto
que no voy a contarte aún.

No es el aroma
sino esa lengua
con que la tranquilidad nos explaya
lo que me tienta a urdir
una memoria en torno al fuego.

Tú me dices que ruido blanco es un ovillo
atado a las articulaciones de mi cuerpo
y yo te invento una respuesta
basada en los artículos que te definen.

Por eso, ven.

(Ruido blanco es un vuelo nocturno;
nervadura de rincones que florecen
ajenos al bamboleo de un secreto
que no voy a contarte aún)

Fotografía: David Velez. Baltimore, 2008.

.

Mi vida poco a poco
una herida en la noche
que se lo devora todo.

Nadia Prado. Fragmento de Simples Placeres.

Silábico

Antes y después de decir
busqué un cascabel
que titilara como estrella
en el cuello de un gato.

Ingmar Bergman


Hablar de la crueldad
y del agua que bordea a los cuerpos
bajo una sombra uterina
precedente a las costumbres del deseo.

Nuestra locura es aquella gangrena
que nos fisura los miembros amatorios
y aún así
pregonamos cariño por las calles
como animales huérfanos
enamorados de la nieve.



Fotografía: David Velez. Baltimore, 2008.

Equinoccio

Entonces
comemos hojas
comemos larvas
masticamos la niebla matutina
que anuncia pavores nocturnos

-Equinoccio-

Sonreímos de gracia
y tú me miras

Mi pupila no alcanza a descifrar
qué es lo que esconde
esa hoja crocante que te llevas a la boca

Si masticas mis labios
envuelvo tu lengua
en la humedad de mi crisálida

(Nosotros no hablamos
de alas de mariposas)

...

¿Las camas? ¿Cómo no pintarlas? En ellas se nace, se ama, se sueña, se muere... Allí se refugia uno de la adversidad del mundo y se está, solo o acompañado, hasta el día siguiente, en una tibieza espectacular...
(Nemesio Antúnez)

jueves, 19 de marzo de 2009

Brétema


La niebla es cuando un diálogo azaroso de los cuerpos
llena y puebla y magnifica el tañir
Ardemos voces simulacros jaulas
El miedo la herida el frote

Una Luna la Emperatriz un Loco
tan ciego y gastado nerval
cabello enredado en su símil
retazos de pieles indómitas

La niebla es cuando
un reflejo un espejo un endecasílabo
Brétema el cuerpo el labio la boca

Los arcanos sueñan con nosotros
tu boca mi verbo la niebla
mi boca tu magma el Mago

(Brétema la noche de seda)

Un cuerpo es un terreno inexplorado
terceras personas flotan
pulpas garúas y hartazgos

La niebla es cuando
lágrima bostezo el día
nubes violetas anaranjadas estrellas

Brétema en las ramas de los árboles
brazos besos
lentamente vicisitudes entusiasmos
esfuerzos polares y húmedos
graficados en el acontecer de pulsiones que mueven

La niebla es cuando
un pestañeo modifica la envoltura
y sabemos decir siguiendo el fuego
pedazos de agua enredan cabellos

Brétema dice
Algo calla.

*Ajenjo

Entonces, tengo tu nombrecito marcado
como espasmo o consecuencia
del advenimiento
de mi matriz.
_________________________________________________________
*Se trata de una hierba erecta de pubescencia blanco grisácea, de hojas simples largamente pecioladas, pecíolo ensanchado en la base, grandes, profundamente partidas y en disposición helicoidal. Las flores se presentan en capítulos casi débiles de tonalidad crema, agrupadas en conjunción estilizada, axilares y terminales presentando el aspecto de una panícula compacta.
Se seca en invierno brotando nuevamente con la llegada de la bonanza, prolificando en muchos vástagos derechos de 2 a 4 palmos de altura.
Al margen de su esencia, hállase en el Ajenjo un principio amargante, la absintiína amorfa de color parduzco amarillento, difícil de diluir en agua, pero fácilmente soluble en contacto con el alcohol. Por esta razón una de las cualidades más conocidas en lo que a la utilidad del ajenjo se refiere es su condición aperitiva. De ahí que intervenga como materia indispensable en el proceso químico del wermouth (nombre del Ajenjo en alemán). Es al mismo tiempo, tónico estomacal.
Tiene un principio de toxicidad, por lo que su uso requiere de control fitoterapéutico.
Es emenagoga por excelencia y la decocción de sus ramas tiene cualidades abortivas pero, al mismo tiempo, la susodicha decocción se utiliza para los dolores menstruales, menstruos oprimidos e inflamación de la matriz. Asimismo, el cocimiento de las hojas - ramas, ingerido antes o inmediatamente después de hacerse presente la regla, regula el proceso fecundante.

Sinónimo de herbáceo

Porque a pesar del diálogo
serás siempre
un animalito inconcluso
lamiéndome los agujeros
y conversando
de amor.

Entregar Té

(Sentados sobre una miguita de pan)

Felipe Smides. Santiago, Chile. 2009.

www.flickr.com/photos/felipesmides

Indecorosas facultades

En la llanura
en la pulpa hartada de tu orificio
nacen
figuritas acéfalas
dispuestas a crear
nauseabundas concatenaciones.
Se abre el paisaje como un balcón. No tiene estructura y por eso el cielo es maravilloso.


(Tilsa. Mi niña veneno en el jardín de las baladas del recuerdo)

Aunque no comprendas,

amo tu cicatriz
de psicótico
espermicida.

El Loco

En mi sueño
acezabas el fuego
comunicándote en silencio
como aquella vez
en que sólo te veía las manos
y tú me dirigías la llama sobre el cuerpo
como una serenata inconclusa.

Entonces, te metías dentro de mí
y yo comprendía
que menstruaríamos juntos
para siempre.

Silenciosa Margarita


miércoles, 18 de marzo de 2009

¿Saldrías con un tipo que esté tan loco como yo; no yo, sino otro?

- No creo que todo en mí esté tan mal. Algo bueno debe haber...
- Por supuesto que sí. ¿Ves? Si vivieras al lado te haría un té con mucha azúcar y luego te llevaría a tu casa y te arroparía para que durmieras
- No
- ¿No?
- No, porque me enamoraría de ti y te haría daño
- Pero si somos amigos
- Si me llegaras a corresponder, no podría ser amigo de alguien como tú sin enamorarme
- Soy una persona normal, entiende eso. No soy guapa. Tengo un carácter terrible y soy despiadadamente celosa...
- No sé, pero tu alma es hermosa y es eso lo que me enamora
- Eres un animal herido, nada más que eso; y yo te quiero así, pero necesito enviarte a alguien que te sane y te haga sentir lo bello que eres. Ya verás. Una persona llegará en cinco meses. No sé cómo, pero llegará.
- No sé. Eres hermosa. Al menos así te veo yo. Un beso princesa. Me voy a descansar. Ahora sí.
- Tranquilo. Alguien en el mundo piensa en mí. Eso lo dice Charly García y yo cuando lo pienso le encuentro toda la razón.
- Mua, besos. Y acuérdate: No soy tu amigo. Me gustas demasiado.
- Yo creo que después de dormir verás cómo cambia tu visión respecto a las cosas. Un beso. Espero escucharte mejor mañana.
- Chao linda
- Que duermas bien...

Echinacea

(Sólo hay
un hombre
una mujer
y un océano
de sangre salada)

martes, 17 de marzo de 2009

Mediodía del espasmo piloso


3.
Mi madre acostumbraba decir que el pelo debía ser quemado cuando dejaba de aferrarse al cuero cabelludo. De lo contrario permanecía vivo y crecía y conspiraba para enredarse entre los cuerpos.

-¿No ves lo oscuros que son? Parecen perros con el lomo invertido-

Por eso los hombres nos habían abandonado. Corrían tras cabelleras embrujadas que luego se les montaban en el pecho, en las axilas, sobre el pubis. Entonces, una caricia frenética de raíces y puntas que se partían, abriéndose a la violencia del orgasmo.

Me duele, mamá, me duele.

Yo no quería madejas ni agujas ni alas
pero tampoco la escuchaba a ella cuando venía de noche
a desenredarme la rabia.

Me duele, mamá.

Sin embargo, la maldita altiva remitía sus fuerzas a cantarme.

4.
Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan;
se hunde volando en el Cielo
y no baja hasta mi estera;
en el alero hace ruido
y mis manos no la peinan.
Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan.


5.
Pelos / plumas, mamá, me duele; no sé si por antojo o fauna. Ya estoy grande para abrir las piernas y el agujero me sangra cuando me tiras el pelo. ¿Qué encuentras allí, que vuelves? ¿Qué fue lo que mi vulva te dio para que insistas en mantenerla libre de secreciones y pilosos manoseos?

__________________________________________________
*Fragmento de un texto contenido en "Arcada". Necesito darle circularidad, y de esa manera poder finalizarlo.

Perplejidad:

Que tu cuerpo
se me vuelva
sincronía.

Cínife verdoso

¿Qué se esconde tras la frontera invisible que bordea a los cuerpos?
Hay en nuestras curvas una instancia donde la platina se desborda, y dejamos de ser personajes acuáticos para hundirnos en la carne, con un aroma a insumisión.
Ese instante lo llamo "preludio", y anochecemos en la manera de cepillarnos cada órbita; el bosquejo tibio; esa astucia de mirarnos sucumbiendo a las tentaciones que nos cercaron.
El resto no podría escribirlo aquí, sino en los cuerpos; mezclando el placer de adivinar las gamas que nos extravían.
Entonces, las cuatro letras que nos constituyen son globitos de saliva que mantienen nuestras aletas flotando, acariciándonos levemente esta promesa de tácito aliento.

Magma pulposo

La lluvia,
bendita gotera.

Canela

Es un zig zag con su premura
el que ausculta
nuestros posibles
dobleces.

Y luego, un Haiku brota(rá)


Ralentizar

(El verbo somatiza)

Nómade

Después de toda esperanza
abrimos un pacto
de niños marchitos.

Atmosférico

Palabra y cuerpo
son la raíz de un cielo
que amanece así;
dormido en tu entrecejo.

La importancia del álbum familiar

Gustavo; mi abuelo

Ema; mi abuela

Mi abuela es la segunda; de izquierda a derecha. Creo que la cuarta, en ese mismo orden, es su hermana Naifi

Mi abuela y sus amigas

A la derecha, mi abuela; junto a su hermana Naifi

A la izquierda, Cauque, hermana de mi abuela; junto a su hija Mirna. No las conocí. Emigraron a Argentina y jamás regresaron a Chile

Mi memoria pasada está colmada de presencias y voces femeninas. En casa de mis abuelos abundan fotografías de féminas -amigas o familiares- principalmente de ella. Quizás haya sido porque su status económico y social le permitía acceder a estos "placeres" mucho más frecuentemente que a mi abuelo.

Ayer, precisamente en su casa, volvimos a abrir las hojas de una historia que siempre me ha gustado escuchar, pues los matices y el énfasis cambian de acuerdo a nuestros propios procesos personales.

Los padres de mi abuela vinieron de Siria a instalarse en Chile, un país que jamás habían oído nombrar. Acá establecieron un negocio que proveía de los elementos más inverosímiles: desde botones hasta paraguas y piezas de terciopelo con que las hijas mandaban a hacer vestidos a medida.

En la familia de mi abuelo no recuerdo si nacieron diez u once hermanos, criados con mucho sacrificio. A pesar del esfuerzo que significaba mantenerlos, la mayoría logró obtener lo que en ese tiempo podría haber sido una carrera profesional; acontecimiento bastante meritorio para la época.

Siempre me planteo las formas en que la memoria se erige como un legado a partir de lo que los otros dicen. La credibilidad que prestemos a estas historias es parte de una constitución biográfica fundamental. Estamos obligados a creer, para justificar la manera en que habitamos el mundo.

Ciertamente nuestra existencia se basa en el respirar de muchísimos otros que nos precedieron. Cada vez que abro un álbum familiar como éste, regresa el pálpito; la coincidencia del primer origen; esa habla inicial jamás agotada ni perecible.

Delirium Cordia

Si mi cuerpo enmudeciera,
el caligrama de sus gestos
no enfriaría
la sed
del trazo.

XX. El Juicio

Esparcirme por entero en tu cuerpecito maltrecho
como si fuéramos a vivirnos como rémoras
o atardeceres simbióticos
uno encima y debajo del otro
tejidos
azotados
mermados
por una sustancia parecida al amor
y siempre su sabia
consecuencia.

XVIII. La Luna

En mi sueño, subía Machu Picchu
con un vestido muy leve.

Había sol y corría un viento hermoso.

Yo llevaba un género rectangular entre las piernas.
Era rojo, y se alargaba varios metros más atrás;
de modo que acariciaba los peldaños
a medida que avanzaba(mos).

Llegando a lo más alto
extendía los brazos.
El viento agitaba mi pelo
y comenzaba a ejercer aún más presión
en el género rojo que salía entre mis piernas.

Entonces yo sonreía
sabiendo que este hijo
jamás iba a nacer.

domingo, 15 de marzo de 2009

(La creación literaria es un sueño)




La impronta femenina matriarcal ha teñido los versos teilleirianos y su biografía absorbe la ficción para posicionarse en un sitial de necesidad y apego.
Necesidad de nombrar, de definir(se), de evocar a partir de una imagen potente que luego se fusiona con el mismo motivo escritural resultante de la búsqueda.
La mujer: La poesía.
Imposible establecer los límites y las carencias, porque a partir del vacío, una da origen a la otra y viceversa.
Si no existiera la conciencia respecto a la fragilidad de los vínculos, la conexión no sería materializada, y ambos conceptos permanecerían como ejes independientes y separados.
Fundamentadas en la cotidianeidad, una y otra adoptarán cualidades similares insertas en un trasfondo de identificación y pertenencia. Sus cruces se sitúan en los dobleces de lo vivido como pretexto de la existencia y penetración en otro mundo a través de un legado emancipatorio.
A partir de este impulso, la poesía misma adquiere los atributos femeninos que enamoran al poeta, constituyendo una territorialidad que no debe ser modificada, por representar la noción virginal de expresión, pérdida y encuentro.
Lo poético -en tanto cartografía- contiene a su vez el lugar perdido y el mapa para encontrarlo. Son los versos -y la mujer- los que conducen al hablante a los lugares más vulnerables y significativos. Por eso, el bardo se apoderará de esos espacios como una manera de reivindicar la libertad interna que culmina en la escritura.
Tú no te enamoras de algo que no te pertenece. El ámbito poético surge como un producto azaroso que se muestra sin contaminaciones externas, exigiendo la entrega total de su ejecutor, aunque (paradójicamente) liberándolo por completo.


Infiel como el ala de los pájaros infieles
Tú siempre serás mía:
Los eucaliptus sangraban,
un caballo ciego fue a agonizar entre los rieles
porque no quería ver el fin de nuestro amor
mientras se marchitaban los dedales de oro
sembrados por un loco.
Tú siempre serás mía.
Infiel como el ala de los pájaros infieles.

.

Que no haya gangrena

Si existe ternura.

Insurgencia


Mi matriz es un silencio
ahuecado por tu diáspora.

Noviembre

Vacío es cuando
-aún en compañía de otro-
su roce no te asesina
como el de los sicarios.

(John Frusciante)

Nada
son cuatro letras fugitivas
empalmadas en la efusividad de un cuerpo
que amanece y trasnocha
con la novedad de su imposible.

Milagro o caótica incertidumbre

Me estremecen
las pantuflas rotas
del niño que llora
bajo el sol.

Azúcar

Y si abres las manos
escapa el clamor
de una página en blanco
arrugada por un humilde silencio.

Coral

No tengo besos;
sólo brazos
y ropa mojada
secándose al sol.

Ese hombre que es Lin Hwai Min...

Con su poético fulgor y la nieve
la cursiva
el bambú
la nostalgia tribal
y el recuerdo de fotografías japonesas...


El agua nacarada incita al roce a fuego

(Fragmento)


Cuando los gatos se lengüetean las patas, ese tibio cosquilleo hace tiritar involuntariamente los párpados, porque si de vez en cuando las pupilas se dilatan, se cierra gran parte de la intemperie que cubre las sombras danzantes entre una esquina y otra de los corazones penetrados por un celofán. No obstante, los felpudos felinos no han visto a los peces de colores cuyas branquias se cierran para no ahogarse en ese mar dorado que es la sangre; y resbalan entre ellos y luchan escama contra escama superponiéndose secreta asperidad -si es que la palabra existe- como el roce y la fisura carcomida en el nadar.

Carolina: Los animales no estaban sonriendo


(...)

Todo en Carolina era una fotografía parchada, recortada, adornada por brillitos, por lápiz violeta, por flores olvidadas, por reinscripciones y formas. El lenguaje de Carolina Vega es el protagonista de sus textos. Cómo dice, cómo nombra, cómo ejercita la palabra desde la fuerza radical del verso: Es ese maldito cariño el que cierra la boca llena de llagas para no mascullar el malogrado cuerpo prestado.

Conocimos a Carolina llena de magia, colores y sueños. Los traía cada tarde al taller, en miles de bolsitas distintas; en miles de cajas y formas.

Carolina leía y enmudecía a todos. Su tono, su ejecución vocal, su musicalidad anunciaba el corpus poético. Los sujetos que instalaba el habla, los peces y gatos que nadan en su texto, y el ejercicio de escribir como posibilidad y enunciado. Por eso se dice que duele; aunque los peces y los gatos jamás puedan comprenderlo.

(...)

___________________________________________________
*Éste es un fragmento del prólogo que Diego escribió para "Marcas de Dientes", la primera antología en que publiqué, junto a mis compañeros del taller El Baile de los Niños, a principios del año 2007.
De un tiempo a esta parte he andado nostalgiada; desentrañando secretos a voces de aquéllos que configuran no sólo un habla, sino la manera en que cada uno habita el mundo y se apodera de él.
Marcas de Dientes contiene los atisbos iniciales. Recuerdo nuestras primeras clases en Tenderini 85 y el pavor que nos producía no sólo enfrentarnos a la página en blanco, sino también ejercer una intemperie frente a los demás.
Para mí, las lecturas en público continúan representando instancias bastante siniestras. La poesía debería leerse en voz baja y quedar palpitando suave en algún lugar que posteriormente la olvide. Sino, ¿cómo? ¿De qué forma acceder al descubrimiento que proclama un tesoro visto por primera vez?

Eucalipto

Será tan suave
la fiereza
de tus





Árboles Sublinguales...

Tu ruedo sincero

El agua adopta en mí
formas que desconoces;
aunque logras describirlas tan cabalmente,
que me hundo mojada
en tus pestañas.

Osito Bello

¿Será que todos los domingos cumplirás semanas viva y semanas muerta?

Mirabel

Es que mi Mago recitará de memoria a la Pizarnik y de vez en cuando traerá a mi Roscala, para preguntarle si está bien y guardar su aroma bajo mi almohada...

Un escote parecido a un apetito mayor

En mi patria hubo un niño sucio y abandonado Recogido por mi madre Pero al tomarlo en brazos Se le caen los ojos y su suciedad es horrenda Pero ella insiste Aunque todos desean a ese niño Ese hijo que no sale de mí Sale del ojo del mundo y todos lo quieren menos yo Que no soporto verlo Sólo recojo sus ojos y los guardo en mi bolsillo


(Marcela Saldaño. Fragmento de Un Ojo llamado Cacería)

Escualo

Mi vida:

¿Tú compartirías este acuario
con dos ó tres
animalitos más?

Carnicería Punk


Ayer, en el taller

Diego dijo que tendríamos una clase que superaría a la literatura. "Si se fijan, hay hechos que dejan grande la página en blanco... ¿Qué se dice, qué se hace frente a eso? Son verdaderas tragedias griegas frente a las cuales quedas helado..."

Recordamos a Hans Pozo y el alto contenido político - social que engloba su caso. Porque Hans Pozo no es sólo ese chico de clase baja cuyos restos fueron esparcidos por toda la periferia capitalina. Hans Pozo es la historia del heladero (padre/ asesino/ suicida/amante), los desaparecidos, la marginalidad, la discriminación, la ausencia y nuestros preconceptos.

A mí siempre me llamó la atención aquella noticia de la madre que se ensañó con sus hijos en venganza por la supuesta falta de amor del marido, y lo comenté sin saber que era una de las opciones a tener en cuenta para la escritura.

Después de divagar entre 5 "acontecimientos macabros" para el imaginario colectivo, finalmente elegí ésa. Y claro. Ninguna palabra, verbo, acento o adjetivación alcanzaba. Por cliché que parezca, hay momentos en que la realidad supera a la ficción. Eso, casi siempre.

¿Qué haces? ¿Cuál es el habla que el texto debe adoptar? Lo único que se me ocurrió fue decir a través del hijo mayor; el sobreviviente, aquejado de amnesia temporal y atrofias del lenguaje.

Una de las aristas más hermosas y terribles de la violencia doméstica es el amor con que la víctima enfrenta al victimario. No importa que el marido golpee a la mujer. Ella lo ama incondicionalmente y jamás va a separarse de él. En caso de producirse la ruptura, lo más seguro es que se auto responsabilice por no responder a los requerimientos de su agresor.

Después de presentar nuestros textos, conversamos sobre los libros autoriales y una acción de arte llamada "Padre" que haremos no recuerdo cuándo, en lugares que evoquen profundamente lo masculino.

Hace unos días, Diego me envió un mail donde me proponía coser "Arcada". Su idea sólo vino a reafirmar algo que venía pensando:
Un hilo rojo que transversalice el cuerpo, el habla, el texto.
Hilo rojo de lo femenino la menstruación la sangre el parto.
Hilo rojo de la urdiembre narrativa y tribal.
Hilo rojo para el mapa chilensis; urdido por voces violentas y seudo felices.
Hilo rojo en el esbozo de una identidad; retazos de crónica roja.

De Rojo


Madre de hermanos Rojo será formalizada por parricidio y parricidio frustrado
Jeanette Hernández fue detenida anoche. Tras ser interrogada, la mujer no reconoce su participación en el homicidio. Fuente: latercera.com. 22/01/2009.

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Según versiones extraoficiales, los resultados de los análisis arrojaron una esquizofrenia leve, así como el Síndrome de Medea. Según especialistas, esta enfermedad mental se basa en el deseo de venganza de uno de los padres de familia por la ruptura de la pareja o el abandono por parte de uno de sus integrantes. Para quienes padecen este mal, los hijos son sólo una extensión de la pareja, por lo que para terminar este vínculo uno de los progenitores opta por destruir esa relación, asesinando a sus hijos.

Si a usted le dolía, era cosa de cambiarnos el apellido, mamita. Ceder el Rojo y quedarnos con el Hernández.

Si él la engañaba, si él no quería acostarse con usted, podríamos haber conversado sin necesidad de que nos dijera la verdad. En todo caso, no seríamos ni los primeros ni los últimos del barrio en irnos a vivir con usted y nuestros abuelos.

Bastaba con que llorara. Nosotros hubiésemos terminado cediendo, porque su bienestar estaba en juego y ni mi hermano ni yo queríamos verla sufrir.

A fin de cuentas, con o sin él estábamos marcados, en esa casa chiquita -decorada con esfuerzo- para escondernos todos los días cuando usted llegaba; y mirar al Padre con esos ojos de animal cautivo que sabe que lo van a morir.

Pese a eso, la queríamos tanto.

Imagínese que seguíamos amándola cuando usted amenazaba con matarse y él le gritaba que no, y entre todos teníamos que quitarle los cuchillos, las pastillas o las sábanas con que simulaba ahorcarse.

Usted inscribió nuestro apellido en la primera plana de la crónica roja, como reiteración a una enferminza conveniencia. Su morbo, mamita, su morbo y el de todos los que nos leyeron pensando "pobrecitos" mientras imaginaban los lugares precisos de sus cortes.

Suena lindo, mamá. Quizás siendo Hernández no hubiese rimado tanto. Pero eso no se lo voy a decir porque a usted siempre la puso triste nuestro Rojo en masculino. A lo mejor por eso se ensañó. ¿Sabe lo que me da pena? Que siendo peluquera debería habernos cortado el pelo para irnos bien machitos a inaugurar las páginas de nuestra crónica roja. Así, bonitos. Como a usted le gustaba. ¿Se acuerda cuando nos decía que estaba orgullosa?

Qué culpa teníamos nosotros, mamá; qué culpa, si la queríamos tanto.

Usted deseaba colorearnos en femenino como si fuera a parirnos por segunda vez.

Parricidio. Como perros, mamita. Como perros. Hilachitas de carne colgando y el resto preguntándose cómo es posible que sucedan estas cosas, si para las madres los hijos son fundamentales.

Usted se llama Jeanette Hernández y ni siquiera se quedó para vernos morir.

Quién diría que sus golpes conmigo no serían certeros y yo quedaría vivo para mirarla; para hacerle saber que la vida es también una renuncia; y que hasta el día de hoy añoro meterme entre sus piernas para volver a nacer; para que me golpee de nuevo con el martillo de nuestro Padre, con su apellido y su profusa ausencia.

Volvería a nacer todos los días, mamita, para recordarle que usted se ensañó y que pierdo la memoria por su culpa.

viernes, 13 de marzo de 2009

Siempre viva

No era nocturna, pero sí longeva.

Semántica

Porque unto mi lengua en tu paladar
abiéndome acceso a la noche
minucioso sepulcro de tibio jirón
y una nube de carne
azotándome el pelo.

Caro, ¿te llegaron los conejos?

No sólo los conejos; amiga, sino también Abril y la honestidad de tu pulso.
Gracias, de nuevo.
Tú sabes que jamás me canso de decirlo.
(Estas fotos son tuyas. Las tomé especialmente hoy)

Diptongo

Amanece sobre Santiago

(Y tus alas aún más blancas)

Hiato

Santiago es ciego.

Ni siquiera el sol me reconoce.

Identidad nacional

Él dice:

"Me niego a alimentar a mis hijos
porque sus madres
están muertas".

No me canso de buscar(te) en los tejados


Lenguada (Sí. En femenino)

Escribir a horcajadas sobre ti


(Mi lengua cubriendo
completamente
tu espalda)

Tigre y León

Hicimos una casa
cerca de un bosque
pero no en uno
porque la queríamos
soleada. No hablamos
con nadie y cuando tuvimos hijos
los escondimos
les compramos libros y les
enseñamos a leer
y a escribir nosotros mismos.
La casa queda junto
a un precipicio.
A la madrugada nos acercamos
y tiramos cosas, como botellas,
tazas, juguetes o lo que haya
por ahí y escuchamos
cómo suenan al estrellarse contra
las rocas.
Cuando volvemos
es más lindo
estar en la casa
sin hablar, sin nadie
que se caiga por el precipicio.

(Marina Mariasch)

Pez letrado

No sé si recuerdas, pero hubo un tiempo que me llamabas Señorita ataque homicida de celos.
Y claro.
Yo además de celarte, te hablaba de la lúcuma, del agua de canela, de los duendes y tú respondías pues yastá...

Camino a Finlandia

Abrimos aquella columna de fuego
y de pronto, sinuosa,
la princesa sonrió.

Como esperando abril

Mucho más
allá de mi ventana
algodones jugaban
a ser un jardín
en espera de abril.

(...)

Mucho más
allá de mi ventana
las nubes de la mañana
son una flor
que le ha nacido a un tren.

_________________________________________________
* Silvio y tú abrieron las compuertas
renovando mi ansiedad.
(Estoy en deuda
no sé si con él
o contigo)

Orgánico

A veces
perdemos en hablar
lo que ganaríamos
al guardar silencio.

Presencia / Ausencia


Al menos sé que huyo porque amo.

13: 17

Más allá del bien y del mal
tú y yo tal para cual
disueltos en el jardín
riendo para no llorar.
(Chinoy)

Premonición

Yo también tengo un Mago





aunque
p
e
r
d
i
d
o





en años luz.

Traslación

No importa el nombre.
Lo importante es hacer que llueva.

Recoveco de castaños


El humor / la poesía / la grieta

hambre / hembra

Acentuada en su cúspide
de musa infartada.

Ocio

(Yo vine a escribir aquí)
Aunque echo de menos el cabellito de gato
Antes lo pensaba como un crin de caballo
(en mi país, las artesanas moldean alitas de mariposas; pelos que tiñen con raíces de árboles)
No sabes lo magnífico que es
pensar en toda esa historia femenina encima

La urdiembre ajena nos surce la piel
justificando, a veces el sin sentido
y ya no somos más que un nacimiento amarillo
tenuemente dispuesto a un nuevo latir

Si la vida está llena de lugares comunes
quizás valga la pena sobreadjetivarla
(amo cuando te ponés barroca)

Entonces, las derivaciones de mi justificación
reposan en la manera del lector
de abrirse un espacio entre mis vocales
como esas luces prendiendo y apagando sueños silentes;
mujeres de sombrero.

Anoche yo estaba viajando
por campos de trigo que se encienden con el sol
(A veces nuestras huellas se sonrojan)

Yo vi pasar tres veces estrellas
como campos minados
de nuestros anteriores obituarios

Hay en el cielo un no sé qué
repitiendo dos consonantes y dos vocales
y este espacio me lo atribuyo
como si realmente pudiera latirme
el cuestionamiento sobre las formas.

Y si la lluvia fuera de caramelo
me encantaría
poder estar ahí

(Eso cantan las hembras voces
cuando sus niños no pueden dormir)

Hay mensajes cifrados
el resto, gratuitos silencios
que cubren la noche
como boca de lobo.

Abrazo intermarítimo


2: 54

- ¿Cómo estás?
- Mejor, supongo. A esta hora ya nadie se pone triste. Debe ser porque toda la gente duerme, o en su defecto hacen el amor. ¿Has visto a alguien llorar antes, durante o después de hacerlo?
- No, jamás
- Yo sí, pero fue hace mucho tiempo, y es de las cosas que es preciso olvidar, para reír de nuevo cuando suceda...

Fitoterapia

Amanece
-como perpetuada-
una sombra,
otra sombra.

jueves, 12 de marzo de 2009

Mar Adentro

Mar adentro
Mar adentro
y en la ingravidez del fondo
donde se cumplen los sueños
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.

(Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno,
y en una metamorfosis
mi cuerpo ya no es mi cuerpo
es como penetrar el centro del universo

El abrazo más pueril
y el más puro de los besos,
hasta vernos reducidos
en un único deseo)

Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo
sin palabras
más adentro
más adentro
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.

Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.

(Ramón San Pedro)


* El fragmento que marqué entre paréntesis no figura como guión en la película dirigida por Alejandro Amenábar. Sin embargo, sentí prudente transcribir el texto completo.

Ultimátum

Nosotras, las bocas

Las locas del barrio

Cansadas de decir.

Hebilla seca

Gatos que miran y anochecen
cantando secretos
reencarnados.

Tercera estrofa

La noche blanca dice sí.

Se llama Ximena y siempre recuerda esta foto de 1983

- Si me escribieras una carta, ¿qué me dirías?
- Pero Carolina, eres tú la que escribe...
- Ay, mamá... Pero estamos jugando...
- Yo creo que te escribiría sólo dos cosas...
- ...
- Que te amo y que me perdones.

Dulzor austral

Allí
el pausado vértigo del oleaje
transmutaba en mantra
y deshacíamos
los nudos

Elocuencia

Si quieres una carta de navegación
podemos atribuírnos
la cartografía
de los cuerpos.

La razón de por qué quiero tanto a Diego...


Qué lindo lo que escribes. Gracias por entender; gracias por conocer tanto.

Hola !! Al fin regresas. Ya estás acá; con colores, con sonrisas. Te echaba de menos en esta sala...

Pensé que no volvería a ver esta libretita mágica. Qué bueno que estás, que ya va todo mejor, que intentas armar todo de nuevo. Sabemos que es difícil, pero tú demostraste ser una chica muy fuerte detrás de esa niñita que corre por todo el ARCIS inventando historias, mirando niñitos lindos.

Qué bueno todo esto. Qué bueno tú, qué bueno este regreso...

Tu viaje Lucybell fue muy largo, difícil, muy heavy, pero quizás era necesario. Ahora ya estás más grande. Ahora podrás hacer todo de otra forma.

Niña Kitty: Usted debe cuidarse y sonreír despacito para que su novio mágico pueda dibujarle corazones en sus manos.

Me gusta ser tu amiguito.

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*A mí la muerte me la tatuaron a ambos costados del cuerpo.
Venía de noche, venía de día
y se quedaba quieta,
pegada en mi espalda como una calcomanía carente de amor.
A veces llegué a pensar que la muerte estaba enamorada de mí,
y cuando venía a verme incluso se perfumaba...

Éstos son fragmentos de un año que borré; en una universidad que Diego y yo amábamos y odiábamos tanto. Éramos insoportables pero hermosos.
Nos reíamos de todo: Nuestros docentes, nuestros compañeros, nuestros viajes insalubres...
El día que me escribió este texto en una libreta especialmente diseñada para sostener nuestras "conversas", me sentía como mariposa en un insectario. Nadie sabía cómo mirarme. Yo sólo cruzaba los dedos para que no sintieran lástima de mí. A fin de cuentas, todos éramos sobrevivientes.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Carcajadas en mitad de la espalda

(O pelusas al borde de tu habitación)

Tarde de Buganvilias

Tarde de Buganvilias. Hojeamos un álbum
como el viento hojea las encinas del parque.
Y aparece una niña que va hacia la glorieta
vestida como estampa haciendo rodar un aro.

Y tú no estás aquí ni en la destilería
donde ya nunca más gruñirán los toneles.
(Tú no sabes que aquí un día se jugó al diábolo
y relucía ufano el tren de trocha angosta)

La luna está en Creciente. Otros irán a Marte.
Seremos pasajeros de un navío fantasma.
Un perro ciego viene a lamer tu mano.
Rieles, destilería, tarde de Buganvilias.


(Jorge Teillier)

Señor Pez:


Es cierto que detuve el Carrusel, porque una siempre debe saber cuándo cerrar la página, dejar el lápiz, decir adiós con la boca o los dedos; aunque a veces quede un punto y coma pendiente.

Nosotros nos alejamos siguiendo otros cauces. Usted me decía hay gente que no quiere que la encuentren y yo continuaba deseándolo para que de noche me desvistiera las palabras.

Espero que te guste ir encima. Y abajo y al costado, porque son diversas las formas de acentuarse los cuerpos. Usted se me resbala por la ingle y yo cedo; con una mordedura al costado de su grieta, su agujero, su imperceptible modo de encadenar los verbos y situarse siempre más allá de mí.

- Qué lindo. Seremos peces...
- No; tú el Pez; yo la Anfibia
respetando siempre la taxonomía de los bordes. Ambos burlamos las limitaciones sucumbiendo gustosos a ínfulas de segundo grado.

No. No me interesa que comprenda porque las palabras son también limitaciones ante la destreza física. Ya verá de lo que somos capaces cuando debamos encaramarnos sobre los hilos de los trapecios. Allí, figuras y formas quedarán resquebrajadas como pausas en el amuleto de un brujo. Usted verá mi silueta elongada tan dispuesta a rodear sus huesos, que nadará para enhebrarme una espiga ornamental.

Quizás ya no debería llamarlo "Señor Pez", porque los acuarios serán costumbres obsoletas. Cuando usted y yo desaparezcamos nuestras bocas en una lengua mutua, generaremos la pulpa para sobrevivir fuera del agua, dentro del cuerpo del otro como quien incinera el cadáver de un animalito muerto.

Si le digo todo esto es porque hoy no alcanzamos a conversar. Usted me contó de la grabación y del ensayo; y yo le respondí que mi amiga estaba aproblemada y que su lejanía me angustiaba demasiado.

Es tanta la imposibilidad que en ocasiones me invento pieles ásperas para descubrir sus pigmentos en mi cuello. Todo. Las alas y el color violeta.

¿Recuerdas, Mago, la noche que soñaste aquél triciclo? Yo anduve todos esos días pensando en uno; mirándome a mí entre mis juguetes de niña; pensando en ti como un amigo imaginario que me hilvanaba una despedida en medio de la frente.

Como verás, a veces tijereteo tus palabras y las unto en saliva por si te reproducen cuando las nombro. Mi paladar se ha acostumbrado a tus "OK" y más de alguna vez he masticado madera, papel, cabellos de gato y cuerpecitos de caracol.

¿No sientes que de esta forma también te reconstruyo?

Lo último: volverme cuerpo es más fácil que llenar un ideal...

Es tarde. Cuando caminemos por Santiago trataré de leer el destino en las nervaduras de sus manos. Sin arrojarme a la experticia de la quiromancia podré avizorar un beso, una nostalgia, una anfibia cautiva en el inicio de su masculinidad.

Pulsaremos en la inquietud del hartazgo. Miraremos pasar nuestras biografías y yo te diré que esta ciudad enferma; pero que de todos modos nunca es tarde para inventar una lluvia.

Subalpino

Y quedarme allí; en los bosques de tu aguacero...

Tarot de Marsella

Crearte a imagen y semejanza
como destello;
fisura improbable.

Las uñas del viento

El cuerpo la simbiosis las luces las estructuras
y todo lo demás:
el resto de las cosas.

Villavicencio

Cuando caminemos por Santiago voy a besarte el cuello y a mirarte con cara de súbita premonición.

Nimesulida


Estoy enferma de poesía
La poesía vuelve enfermas y hermosas a las personas.

Estoy enferma de gripe
de silencios
de cuerpos que naufragan
de voces que giran alrededor de los muertos
de femeninos y masculinos que ceden un espacio
de perros que vienen y se van

Estoy enferma de mis amigos imaginarios
de las celebraciones
de las noches
en que si no es ron
es marihuana
o sexo
o carencia de todo aquello
y eso me enferma aún más.

Pero no;
no es tan grave.

Nadie ha muerto de poesía o quizás sí:
Rimbaud
y la Pizarnik
aunque ellos se atrevieron a mirar por el agujero
y la noche prometió inseminarlos con su látigo.

Estoy enferma de palabras
de amores platónicos
de sesgos
de fotografías que aumentan mi bronquitis

Mido acaso un metro y medio
y bebo té verde
no sé si para perder peso
o para comunicarme telepáticamente con un mago
que en Alaska o Gibraltar le agrega cascaritas de naranja
a un brebaje idéntico al mío

Él pone sus labios
en el mismo sitio que yo en la taza
y levemente me apoya su lengua
creyendo que choca con la porcelana

Estoy enferma
La cabeza me va a explotar
tengo el cuerpecito de lana
como esos muñecos que se burlan del trapecio

Anoche leí un poco de la Pizarnik imaginándola por calles donde me llevaba de la mano

¿Ves que todo es una mitología inerte
condenada a sobrevivir en los muros de los cuerpos?

A veces son lomos de gatos
o lexemas acompasados en sus estrofas

Creo que iré a dormir
sin embargo me limito a toser y a buscar al conejito
que se muerde las uñas.

Bambú

Tus genitales hinchados/ Tu cuerpito de mago insalubre/ esa mirada de calavera encendida/ y sin embargo
Noche a noche vigilo/ tu maldición de animal marchito/ porque tu piel es un alambre de púas que me insemina desde la vulva hasta la garganta
Yo tenía entendido/ que tu cartografía corporal/ sería un deleite de pelos sedosos no obstante
Enredé mis yemas en tus agujas pilosas y ardiste/ como si mis uñas prendieran fuego/ y tus pestañas debieran huír
Cada movimiento con que regurgitas tu (in)fertilidad/ me recuerda/ que en esta habitación/ los traumas vagan en pena/ cobrando sus deudas/ a los sobrevivientes.
A estas alturas de la noche/ debería escribir un poema sobre las agujas/ y coserte los dedos o los labios/ Aún así
le tengo fanatismo al miedo/ y a los oscuros círculos/ que trazas sobre mi espalda.
Yo no sé/ si tus cadáveres son una advertencia o un llamado/ o simplemente quieren/ ser esbozos de algo que todavía conocemos.
Se debe siempre/ comentar el recuerdo de los sueños/ y asegurarse un espacio/ entre las piernas del destino
Como tú y yo/ que nos aferramos a la vorágine del abandono/ y le ponemos alas/ a estas sesiones/ de espiritismo.

Viceversa


Anoche soñé con un tipo melenudo que tocaba el acordeón
y amanecí con sangre
chorreando por la almohada.







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* Fragmentos de la noche diaria.

Cúbreme

Era un lugar apropiado para el destello del Fauno.
Yo soñaba que sus patas iban hinchándose, aromáticas por los bordes.

El resto me decía que no tenía intención de ser parte de mi lenguaje
y yo lentamente me hundía, con cangrejos cepillándome el cabello.

Alacranes bajo las axilas
la fiereza de una lengua terciopelo.

Caía la noche
al oeste de una madriguera anaranjada.

Sanguinaria

Dolernos el cuerpo las sílabas los versos

La noche era una masa que nos penetraba con su filo

Vivíamos amordazados, temblorosos y atentos a cada detalle con que las estrellas nos cepillaban las vértebras.
Mirábamos entre las celosías. Poseíamos gestos que movilizaban la manada.
Bastaba con que uno acelerara el pulso para que los demás dilatáramos su pupila y le absorbiéramos el lagrimal.
El resto de las veces nos comunicábamos a pausas.
Al fin y al cabo, moríamos de sed la mayor parte del tiempo.

lunes, 9 de marzo de 2009

Xenopus Laevis

Porque antes de soñarte recreé todo un quehacer de cuerpos almidonados que disfrutan
cautivos en el traqueteo de su torpeza
tan amables tan ambiguos taciturnos jadeantes de la pronunciación
y el vértigo cuyo matiz nos brota.

Sumamos al vaivén una espiga anterior coronada por un ápice de la buena esperanza.
Allí te hiciste carne y antojo para mis vísceras.

Procuré masticar hasta el último eslabón que te mantenía encadenado a la tierra y sonreíste
después de conocer
mi biografía de mantis religiosa.