
Hablar de la crueldad
y del agua que bordea a los cuerpos
bajo una sombra uterina
precedente a las costumbres del deseo.
Nuestra locura es aquella gangrena
que nos fisura los miembros amatorios
y aún así
pregonamos cariño por las calles
como animales huérfanos
enamorados de la nieve.
Fotografía: David Velez. Baltimore, 2008.
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